El aeroplano aterrizó en las pistas de Payerne a las 9 de la mañana, de ayer, tras surcar los cielos durante 26 horas y 9 minutos y convertirse en un hito de la aviación a nivel mundial.

El vuelo del Solar Impulse le convierte en el más largo de la historia de un avión solar, logrando también la altura máxima hasta la fecha por un avión sostenible alcanzando los 8.564 metros sobre el nivel del mar.

El aeroplano de 64 metros de envergadura y 1.6 toneladas alcanzó una velocidad máxima de 126 kilómetros por hora, siendo 43 kilómetros por hora la velocidad media del vuelo, gracias a las 10.748 células fotovoltaicas dispuestas en él.

"He sido piloto durante 40 años, pero este vuelo ha sido el más increíble de mi vida. Estaba sentado frente a los controles viendo como las cargas de batería se completaban gracias al sol.  Entonces llegamos al momento más crítico, pues al ser la primera vez que volábamos sin luz solar no sabíamos si el avión se mantendría en vuelo toda la noche como estaba previsto. Al ver aparecer el sol tras la noche me invadió la alegría, el nivel de las baterías volvía a subir con la energía que captaban los paneles solares" señaló André Borschberg, Director General y Co-fundador del Proyecto Solar Impulse, nada más abandonar la cabina del HB-SIA Solar Impulse. "Acabo de volar 26 horas sin usar una gota de combustible y sin causar contaminación" concluyó.

¡Bravo André!

Bertrand Piccard, precursor y presidente del proyecto Solar Impulse exclamó "¡Bravo André! Acabas de demostrar que lo que he estado soñando durante los últimos 11 años es posible. Este es un paso crucial de cara al futuro, pues refuerza la credibilidad de los discursos que hemos mantenido desde hace años sobre las energías renovables y tecnologías limpias.  Estamos más cerca de poder viajar en avión sin utilizar combustibles".

El próximo reto del Solar Impulse será cruzar el Atlántico y, posteriormente, dar la vuelta al mundo haciendo escala en los cinco continentes, con el que será el avión definitivo.

El proyecto Solar impulse arrancó en 2004 con un presupuesto de cuarenta millones de euros con el objetivo de demostrar el potencial de la energía renovable en el sector de la aviación. Seis años después, Bertrand Piccard, el impulsor y director del proyecto, junto con la colaboración de Altran, líder europeo en consultoría de innovación y partner oficial de ingeniería de Solar Impulse, han hecho posible uno de los mayores retos de la aviación.

El Grupo Altran se ha involucrado en diferentes áreas del proyecto Solar Impulse y hoy celebra la consecución de un gran éxito para la tecnología, la aeronáutica, la ciencia y felicita a todo el equipo de Solar Impulse por afrontar este enorme reto.



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