La isla de Mallorca es la primera región del mundo que se ha marcado como objetivo de futuro eliminar totalmente los vertidos de residuos sólidos urbanos (RSU), que se convertirán en fuentes energéticas o serán incinerados en su totalidad a partir de finales de 2010, según las estimaciones del Consell de Mallorca.

Así, el modelo de "vertido cero", que recoge el Plan Director de Residuos insular, se basa en la recogida selectiva de todos los deshechos que se produzcan en la isla y, todo lo que no se pueda separar, "lo incineraremos, pero no lo tiraremos formando una montaña de basura", como hasta ahora, según precisó el director Insular de Gestión de Residuos, Guillem Riera, en declaraciones realizadas a Europa Press.

Para alcanzar este objetivo, el Consell acordó realizar una ampliación de la planta incineradora de Son Reus, que se está construyendo actualmente, así como por el cierre del vertedero adyacente y del mismo nombre –que gestiona la empresa municipal Emaya–, que quedará definitivamente clausurado antes de que acabe este mes de junio.

Sin embargo, hasta que no estén operativas las dos nuevas líneas de incineración será necesario realizar ocasionalmente vertidos, por lo que el Consell de Mallorca abrió otro vertedero junto al ya existente, llamado de emergencia , que se empleará de forma "transitoria" mientras evolucionan los trabajos de construcción, que, por otra parte, "van a buen ritmo", señaló Riera.

Este nuevo recurso, que ya ha sido entregado a Emaya para que lo gestione, tiene una superficie de 60.000 metros cuadrados, frente a los 200.000 metros cuadrados –y 35 metros de altura, unos nueve pisos– del vertedero antiguo, que pasará por un proceso de desgasificación y, si las administraciones alcanzan un acuerdo, podría acabar convirtiéndose en una zona verde que podría quedar a disposición del público.

De hecho, Emaya ya ha trasladado a la Conselleria de Medio Ambiente del Govern su proyecto para la restauración de Son Reus, que está pendiente de análisis y respuesta. A este respecto, Guillem Riera precisó que, tras agregarle varias capas de tierra con compost, se plantará vegetación autóctona. Aunque el uso final deberá establecerlo Emaya.

Cabe señalar que el proceso de desgasificación es necesario para retirar el metano que se ha ido creando a lo largo de los 30 años que ha estado en funcionamiento el vertedero de Son Reus, y, a pesar de que se trata de un "gas pobre", según indicó el director Insular de Gestió de Residus, que matizó que el proceso se prolongará durante otras décadas.

Metano del vertedero para generar electricidad

Una de las posibilidades, aún en estudio, es la reutilización de esas emanaciones para alimentar el funcionamiento de la central térmica de ciclo combinado situada a sólo 50 metros de distancia, lo que requerirá la realización de un proyecto por parte de Emaya, en el que se recogerá la viabilidad de esa posibilidad, que es análoga a la cogeneración que se realiza en algunos hoteles de Mallorca.

Cabe señalar que esta planta quema actualmente fuel y, según está previsto, pasará a utilizar gas natural una vez llegue a la isla la tubería que se está tendiendo actualmente desde la Península, por lo que Riera estimó que también podría ser alimentada "perfectamente" con metano de vertedero –al menos en parte–, dotado de un poder energético inferior, pero que, al menos, sería gratuito.

En caso contrario, se recurrirá al sistema habitual, que consiste en tender una red de tubos de absorción que hagan salir el gas a la superficie y quemarlo poco a poco según vaya emergiendo, mediante un sistema de antorchas, sin provecho energético alguno y, además, contaminando con una columna de humo que se extenderá durante 30 años seguidos.

A este respecto, el director Insular de Gestión de Residuos recordó que el efecto invernadero que genera el metano es 25 veces superior al del CO2 y, por eso, reclamó que se desgasifique "en condiciones", según dijo.



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