La asociación ecologista solicita una ampliación de los plazos para la presentación de alegaciones, así como un acceso fácil a los estudios para todos los ciudadanos que deseen analizarlos y aportar sus opiniones y alegaciones.

Los ecologistas aseguran que tanto la Junta de Extremadura como el Gobierno Español no han respetado la normativa legislativa del libre acceso de los ciudadanos a la información ambiental con la exposición a información pública del proyecto de refinería petrolífera liderado por el industrial Alfonso Gallardo y participado entre otros por capital público aportado por la Junta de Extremadura.

Se basan principalmente en la alarma social causada por este proyecto y en la consiguiente oposición ciudadana que ha despertado, por lo que aconsejarían una mayor transparencia sobre el tema por parte de los poderes públicos implicados. Como ejemplo de esta deficiencia administrativa, argumentan que los estudios ni siquiera han llegado a todos los ayuntamientos afectados, lo cual es ya casi una norma en lo que referente a los Estudios de Impacto Ambiental y a las Autorizaciones Ambientales Integradas, que en este caso han sido presentados de forma conjunta.

Precisamente esta última circunstancia, el que se presenten ambas autorizaciones de forma conjunta, lo valoran también como una artimaña por parte de las administraciones estatal y autonómica (que a su entender deberían velar por el bien común, y no por los beneficios de un solo empresario y su familia) para aligerar los aspectos burocráticos del proyecto. Éstos, realmente no deberían consistir sólo en burocracia y meros papeleos como parecen pretender nuestras administraciones ambientales, sino que tendrían que ser también análisis y estudios ambientales serios,. Ambos estudios son de tal entidad que resulta difícilmente comprensible que se presenten de forma conjunta, ya que los ciudadanos deben disponer de tiempo suficiente para el análisis de ambos.

Aún así, indican que los estudios son tan amplios y complejos como lo es la enorme extensión que se verá afectada por la refinería y los elementos que le darán servicio (carreteras, oleoductos, poliductos de centenares de kilómetros, tendidos eléctricos, conducciones de agua, emisarios de residuos a los cursos fluviales…), aunque la palma en cuanto a incidencia sobre el medio social y ambiental se la lleva la propia planta industrial, con unos impactos, atmosféricos muy extendidos geográficamente, así como agrícolas, económicos, paisajísticos y naturales como nunca los ha habido antes en Extremadura con ningún otro proyecto.

Afirman desde Ecologistas Extremadura que esta magnitud pretenden los dirigentes políticos camuflarla, y ocultarla a la mayoría con un solo mes de información pública, exponiendo los estudios para que los ciudadanos puedan informarse en contadísimos lugares, y además en horas en la que la mayoría de la sociedad está trabajando y no puede desatender sus obligaciones laborales.

De este modo, afirman que la imagen del PSOE nacional y regional como presuntos adalides ambientales en lucha contra el cambio climático queda por completo en entredicho, al actuar de forma sospechosamente colaboradora con este proyecto en lo que se refiere a los plazos y forma de acceso, ya que las nuevas tecnologías permiten -sin ninguna dificultad y de un modo de lo más sencillo- poner a disposición de los ciudadanos estos estudios desde alguno de los centenares de servidores que las administraciones públicas tienen con acceso desde Internet. Mientras docenas de páginas web gubernamentales con tintes ambientalistas campan por sus respetos (Fundación Biodiversidad, Ministerio de Medio Ambiente, Agendas 21 con una presunta intención de promover la participación ciudadana), no hay en cambio ningún espacio para un fácil acceso a proyectos ambiental y socialmente tan duros como éste.

Por otro lado, opinan que supone una ironía de lo más amarga el contraste entre los millones y millones gastados en alfabetización digital para que luego escondan documentos y trabajos al más rancio y trasnochado estilo, más propio de otra época que de los tiempos digitales que corren.



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