Asúa asistió a la charla junto a las familias participantes, y conoció de primera mano los consejos que éstas reciben para ahorrar agua, luz o gas, reducir sus emisiones, hacer una compra más responsable y tener en definitiva un comportamiento más comprometido con el respeto al entorno en todos sus hábitos cotidianos.

El programa “Hogares Verdes” funciona desde el año 2006 en cinco Centros de Educación Ambiental de la Comunidad de Madrid, y desde entonces ha propiciado que las familias participantes logren ahorrar hasta un 12% en sus facturas de agua, un 7% de luz y un 11% de gas, además de reducir sus emisiones de CO2 cotidianas hasta un 5%.

“Hogares Verdes es un programa educativo de tres años de duración dirigido a familias preocupadas por el impacto ambiental y social de sus decisiones y hábitos cotidianos. Con esta iniciativa el Gobierno regional les acompaña en el proceso de cambio hacia una gestión más responsable de su hogar, introduciendo medidas y comportamientos ahorradores”, explicó Asúa.

Las familias participantes reciben un “kit de ahorro doméstico”, que incluye elementos como una lámpara de bajo consumo, un aireador para grifo y ducha, una regleta o un termómetro digital. Para poder comprobar que efectivamente los consejos recibidos surten efecto, las familias cumplimentan un cuestionario inicial sobre agua, energía y movilidad, que nuevamente vuelven a rellenar al final del programa para poder conocer los ahorros logrados.

Evaluación de resultados

En este sentido, la evaluación de los resultados constituye un elemento central del programa para que los propios hogares reconozcan y valoren sus avances y retrocesos en materia de sostenibilidad. Además de las sesiones informativas mensuales o bimensuales, cada grupo cuenta con un tutor personal que realiza todo su seguimiento y que resuelve sus dudas bien por teléfono o por correo electrónico siempre que las familias lo necesiten.

Los objetivos que se plantean a los hogares "verdes" participantes son: una reducción de las emisiones de CO2 del 5,2% (objetivo del Protocolo de Kioto) y una reducción del consumo de agua del 6 al 10%. “Planteando estos objetivos concretos pretendemos fomentar una cultura de la medida en temas de energía y agua, pero también contribuir a vencer la sensación de insignificancia de los esfuerzos individuales, haciendo que los participantes se sientan parte de un esfuerzo común”, destacó Asúa.

Reforzar el gasto económico familiar destinado a consumo responsable, separar los residuos domésticos, reducir el consumo de productos tóxicos y peligrosos en la limpieza en el hogar, promover cambios hacia una vida con hábitos más sanos, o practicar una movilidad más sostenible son otros de los objetivos.

Los participantes que residen en la misma localidad o área geográfica se conocen en reuniones informativas y tienen la posibilidad de intercambiar impresiones, experiencias y dudas”. Así, el fin último de estas sesiones informativas es lograr un cambio de actitudes en las familias que, a su vez, abra la puerta a nuevos comportamientos más responsables en relación con lo ambiental.