Esta es una de las principales conclusiones recogidas en el séptimo informe anual, “Sostenibilidad en España 2011”, realizado por el Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), que fue presentado el 2 de diciembre de 2011 en el Salón de Actos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Este informe recoge y analiza la mejor información disponible sobre la situación de la sostenibilidad en el territorio español.

Los bosques, protagonistas de 2011

España es el país europeo donde más ha aumentado la superficie de bosques en las dos últimas décadas, en concreto 4,4 millones de hectáreas entre 1990 y 2005, casi 300.000 hectáreas por año.

La proporción de superficie forestal gestionada de forma sostenible es aún muy baja: un 3,9% (1.084.828 ha) por el sistema PEFC y un 0,4% (115.526 ha) por el sistema FSC.

En un escenario de rápido cambio global es prioritario establecer planes de actuación proactivos, que se anticipen a los problemas a los que se enfrentarán los bosques, y la biodiversidad en general, con el objetivo de preservar su diversidad natural y los servicios ecosistémicos que aportan.

Todos estos datos son analizados en detalle en el capítulo específico de actualidad relativo a Bosques, elaborado en conmemoración de la celebración del año 2011 como Año Internacional de los Bosques. 

El cambio de modelo productivo, un hecho

Tras más de cuatro años desde la irrupción de la crisis sistémica, se está produciendo un cambio en el modelo de desarrollo español, aunque no con la deseable orientación hacia la sostenibilidad. La crisis ha forzado un cambio en las formas de producción de bienes y servicios, en las formas de consumo y en el uso del territorio. Los cambios se hacen visibles en una economía que se internacionaliza con rapidez, siendo el aumento del turismo y las exportaciones bien representativo de la nueva dinámica económica actual.

Sin embargo esta positiva evolución de la actividad económica relacionada con el turismo está capitalizada por el turismo de sol y playa, que se recupera en número de visitantes pero no tanto en gasto por turista, aumentando la presión ambiental en los destinos turísticos maduros.

Asimismo los indicadores económicos de este informe señalan que España es líder en la UE en superficie dedicada la agricultura ecológica, con un total de 1.650.866 hectáreas, más del doble de lo dedicado en el año 2005. Estas buenas prácticas agrícolas tienen una conexión directa con el mantenimiento de la biodiversidad y de la funcionalidad de sus ecosistemas asociados.

Según los datos recogidos en el informe del OSE, el peso de las energías renovables en la producción bruta de electricidad en España en el año 2010, alcanzó un 35,4%, lo que supone un aumento del 15,7% respecto al valor registrado en 2008.
El incremento de la participación de energías renovables, como componente esencial de un modelo energético más sostenible, supuso un descenso del grado de dependencia energética del 3% respecto al año anterior, situándose en el año 2010 en el 74,1%. Sin embargo aún se sigue lejos del valor medio de dependencia de la UE, que ronda el 50%.

Este séptimo informe anual del OSE refleja el repunte de la intensidad energética de la economía española respecto al año 2009, alcanzándose un 1,1% en la intensidad energética primaria y un 2,3% en la intensidad energética final.

Mejora relativa de la sostenibilidad ambiental

Esta mejora relativa de los indicadores ambientales se refleja claramente en sus tendencias. En el periodo anterior a 2007, 15 indicadores mostraban una tendencia negativa, mientras que en el periodo posterior (a partir de 2007) dicho número ha descendido a 6.

Los análisis del informe concluyen que hay una tendencia de mejora progresiva de la calidad del aire, pero sin embargo en las grandes ciudades hay situaciones frecuentes de alta contaminación con severos impactos para la salud y la calidad de vida de los ciudadanos.

En los últimos años se ha producido un desacoplamiento relativo significativo entre la generación de residuos urbanos y el PIB. El no haber conseguido todavía una reducción absoluta mantenida en la generación de residuos y el hecho de que la reutilización y el reciclado siguen siendo marginales frente a la disposición final, sobre todo en vertedero, significa que seguimos necesitando un cambio en los modelos de producción y de consumo y en los que se integren debidamente las políticas más ambiciosas de gestión de residuos para maximizar la prevención, la reducción, la reutilización y el reciclado.

Los patrones de crecimiento han generado un modelo de movilidad insostenible con una fuerte dependencia del automóvil para los desplazamientos privados que ha repercutido tanto sobre los niveles de consumo de combustibles fósiles como sobre los niveles de emisiones de CO2 y emisiones tóxicas que disminuyen la calidad del aire. La extensión de la ciudad difusa en el entorno inmediato de las grandes ciudades ha supuesto un fuerte empeoramiento de la calidad del aire, lo que supone un severo impacto sobre la calidad de vida y la propia sostenibilidad urbana.

Este último informe del OSE pone de manifiesto el crecimiento de las infraestructuras lineales, bajo un contexto de movilidad poco sostenible.

Respecto al grado de cumplimiento de la normativa ambiental, como indicador de buena gobernanza, el informe expone que durante el 2010 se observa una disminución del número de diligencias y procedimientos abiertos, así como de los delitos, que alcanzaron los niveles de 2006, y un aumento del número de sentencias.



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