¿Por qué y para qué se utilizan los gases industriales?

Los gases industriales son necesarios en la industria química, energética, alimentaria, en la conservación del medio ambiente, en la elaboración del vidrio y la electrónica, en la construcción civil, en la elaboración de plásticos o de caucho, en la producción de medicamentos e incluso para la investigación y la ciencia.

Los gases industriales tienen una presencia muy importante en la industria química en España, por ejemplo. El empleo de gases especiales en según qué fases de producción puede ayudar a aumentar la competitividad y el nivel de calidad de los productos. En la industria del transporte, por ejemplo, estos gases se emplean tanto en el subsector de la automoción, como en el naval, el aeroespacial o en la elaboración de ferrocarriles.

En los laboratorios donde se desarrollan grandes investigaciones los gases industriales son también fundamentales, independientemente de lo que se compruebe todos los laboratorios tienen como objetivo la precisión y la calidad. Para dicho objetivo se apoyan en procesos que requieren gases de alta pureza y mezclas de calibración. Otro de los beneficios de los gases industriales es que permiten mejorar la calidad de vida con la protección del medio ambiente, la salud y la seguridad gracias a las aportaciones que hacen en distintos procesos.

Las empresas del sector ofrecen diferentes tipos de productos relacionados con la producción de gases. Por ejemplo, se producen gases atmosféricos, que son los que podemos encontrar en el mismo entorno. Como el aire, el dióxido de carbono, el helio, el nitrógeno y el oxígeno. Estos gases tienen componentes que son muy necesarias para según qué tipo de industrias.

Pero, por ejemplo, también se usan como gases medicinales. Se llevan utilizando desde hace más de 100 años, son ya una pieza indispensable para muchos procesos de diagnóstico y tratamiento modernos. ¿Para qué se utilizan? Por ejemplo, se usan gases industriales, o medicinales para el soporte respiratorio en hospitales, como agentes anestésicos en muchos procesos de tratamiento, o para diagnosticar y tratar distintas patologías. Los gases medicinales, además, se usan para el funcionamiento y la calibración de los equipos médicos que encontramos en los centros u hospitales. Para ello, los gases medicinales deben cumplir con unos estándares de calidad, seguridad y eficiencia muy altos.



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