El documento de la Fundación señala que, aunque se trata de la primera vez que el regulador introduce recortes a la retribución de las compañías eléctricas, esos recortes son para la actividad de distribución cuando hubieran sido más necesarios en generación, actividad en la que existe una sobrecapacidad de potencia instalada convencional y una excesiva retribución de instalaciones ya amortizadas o unos pagos por capacidad y disponibilidad excesivos, que en realidad pagan los errores de las compañías en el desarrollo de algunas tecnologías como es el caso de los ciclos combinados. La Fundación Renovables considera que la reducción en la retribución de la distribución puede afectar a la calidad del suministro y comprometer la implantación de nuevas instalaciones renovables.

Para entender este nuevo RDL hay que tener en cuenta que la primera fase del ajuste se ha cargado exclusivamente a las renovables con la paralización de futuros proyectos y una prolongación de los recortes y la retroactividad aplicada desde 2008 por el anterior Gobierno. Si las renovables llevan casi cuatro años de ajustes y siguen existiendo desajustes entre los costes e ingresos del sistema, está claro que las energías renovables no son el origen de la insostenibilidad del sistema eléctrico y gasista. La propia existencia de este nuevo RDL viene a reconocer que, aun recortando y parando las renovables, los costes del sistema siguen creciendo. "Ha sido un error y una injusticia fijarse exclusivamente en el coste de las renovables cuando habría que haberse fijado en el incremento del conjunto de todos los costes regulados con los que se retribuye a las eléctricas desde hace dos décadas" apunta el amplio documento de la Fundación Renovables .

El origen y causa principal de los desajustes ha sido el no haber previsto ni actuado desde 2008 sobre los efectos de la crisis económica en el sistema eléctrico y gasista. La bajada de la demanda y el mantenimiento de la contabilidad creativa del déficit de tarifa, en el contexto de crisis, han convertido los desajustes en una auténtica bola de nieve que se ha querido ocultar con los ataques y críticas a las renovables que han visto cómo, mientras se paralizaba su mercado indefinidamente, los costes del sistema crecían sin parar.

El ahorro no existe

Según la Fundación, si el ahorro de energía era un concepto casi desaparecido, ahora, sin un mínimo impulso presupuestario, el ahorro no existe como prioridad ni como señal a los mercados. Muchas agencias de la energía están abocadas a desaparecer. Si lo que se pretende con esta norma es garantizar la sostenibilidad económica del sistema energético y se reconocen los riesgos de un modelo basado en el predominio de los combustibles fósiles, lo lógico sería abordar con urgencia la reducción de la dependencia de ese modelo, pero las medidas adoptadas no van en esa dirección. Lo que se plantea es una verdadera contradicción ya que se propone conseguir la sostenibilidad económica a largo plazo de un modelo energético insostenible por su propia naturaleza. En este sentido, los recortes no deberían hacerse a las renovables, al ahorro y ni siquiera a la distribución, sino al mix energético basado en las fuentes fósiles, petróleo, gas, carbón y energía nuclear. El RDL 13/2012 sigue sin afrontar el fondo del problema, que es el propio modelo energético que lo ha creado y se queda muy lejos de lo que exige la situación actual; es un parche más que traslada los problemas al próximo semestre, a la espera de lo que el Gobierno decida para la segunda fase que se anuncia en el preámbulo.

Por todo ello la Fundación Renovables plantea las siguientes medidas:

  1. Planificación Energética para 2050.
  2. Internalización de costes de todas las fuentes de energía.
  3. Plan de Ahorro y Eficiencia Energética con el objetivo de un 50% de ahorro de energía. Deberá incluir el autoconsumo compartido y la generación distribuida.
  4. Principio de corresponsabilidad para que todos los consumidores de energía contribuyan a la transición hacia ese nuevo modelo energético basado en el ahorro.
  5. I+D+i para impulsar la industria nacional y la tecnología nacional de renovables y de eficiencia energética.

En definitiva, se trata de caminar hacia un nuevo mix energético, un nuevo modelo de negocio energético basado en el ahorro y otra cultura del uso de la energía para avanzar en la sostenibilidad del sistema energético reduciendo la dependencia y la intensidad energética así como las emisiones de CO2 que constituyen los mayores riesgos y costes del sistema energético.



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