Unir las energías renovables (eólica, fotovoltaica e hidráulica), incluyendo almacenamiento (hidrógeno, supercondensadores, baterías, bombeo hidráulico, etc.), con funciones de estabilización de red. 

”Los Sistemas Estabilizadores de Red son una alternativa viable para subsanar los problemas de las redes eléctricas débiles o saturadas”, explica un portavoz del proyecto. Además, afirman sus creadores, el sistema en red tiene algunas ventajas añadidas para la protección de la naturaleza: la red inteligente no necesita crear nuevas líneas eléctricas ni colocar nuevos grupos electrógenos en el entorno.

El proyecto finaliza en 2001. El coste de poner en marcha las redes inteligentes asciende a 4,3 millones de euros, de los que casi el 70% ha sido aportado por el Ministerio de Ciencia, a través del Plan E.

Investigadores nacionales

El proyecto cuenta con investigadores de varios centros de investigación: desde ADES, INYCOM, a fundaciones como CIRCE, y Fundación Hidrógeno Aragón, el Centro Nacional del Hidrógeno y CIEMAT/CEDER. Para asegurar que finalizado el plazo de investigación todo esté en marcha para lograr enganchar de forma eficiente la energía procedente del viento y el sol sin pérdidas de potencia importantes a la red general, el proyecto de red inteligente empezará con una serie de pruebas piloto.

El proyecto comienza con seis demostradores repartido por el territorio, en diversas localizaciones, que pondrán a prueba los elementos de generación, almacenamiento, conexión a red y control del enganche integrado de las renovables a la red.



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