Raúl de la Calle, secretario del Colegio de Ingenieros Técnicos Forestales, coordinador del Grupo de Trabajo de biomasa y moderador de la sesión, destacó la pérdida de oportunidad que supone este desconocimiento para el desarrollo de la bioenergía en España.

Ignacio Macicior, vicepresidente de ASEMFO, la Asociación de Empresas Forestales, puso en evidencia que la opinión pública y, a menudo, los medios de comunicación identifican energía con electricidad, cuando el 50% del consumo energético del país es debido al transporte, el 28% a la producción de calor y, por último, el 22% a la electricidad. En su opinión, la biomasa encaja bien en las 3 facetas energéticas, sobre todo en la producción de calor, donde además es más competitiva frente al gasóleo y el gas natural.

La bioenergía superó a los combustibles fósiles

A España le queda largo camino por recorrer cuando se compara con otros países europeos que hace años diseñaron un modelo energético más diversificado y apoyado en fuentes renovables propias -por ejemplo, Suecia, donde recientemente la bioenergía superó a los combustibles fósiles en aportación energética, o Dinamarca, donde el modelo de calor distribuido con biomasa y calor residual es fundamental-.

La biomasa forestal es un combustible propio que genera empleo; una gran ayuda en la batalla para reducir el déficit comercial nacional en productos energéticos, que no deja de subir. Según Macicior, las existencias de madera en el país se han incrementado en un 50% en los últimos años, con un volumen disponible anualmente de 45 mill. m3, de los que tan sólo se aprovechan 15 millones. Queda pues margen suficiente para destinar a bioenergía sin afectar a la sostenibilidad. Esto a parte de los 7 mill de m3 de subproductos de la industria de la madera que actualmente se dedican a la producción de energía.

En cuanto a los cultivos energéticos, destacó su importante papel como "colchón" de materia prima para los productores eléctricos y que son una alternativa económica muy interesante para los agricultores. Estimó que podrían conseguirse rendimientos de 15-60 t/Ha.

Margarita de Gregorio, de APPA, habló sobre instrumentos para el desarrollo de la biomasa en España. Hizo hincapié en el no cumplimiento de las expectativas de desarrollo del sector durante el periodo del último PER (2005-2010) y en la rebaja de objetivos para el nuevo PER (2011-2020), cuando su potencial es mucho mayor.

Casos prácticos para generación de empleo con biomasa

Antonio Gonzalo, de AVEBIOM, la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa, expuso distintos casos prácticos de bioenergía en España y Europa, que muestran la diversidad de productos y tecnologías disponibles capaces de generar empleos y soluciones energéticas de todo tipo.

Un ejemplo sobresaliente es el de la localidad austriaca de Güssing, que ha pasado de ser una región deprimida, absolutamente dependiente de los combustibles fósiles, a producir toda la energía que necesita e incluso exportar a otras regiones y ser un centro de implantación de empresas gracias a la estabilidad de precios de energía que ofrece. Güssing tiene 8 MW de district heating, una planta de gasificación de 2 MW de la que obtienen biogás para electricidad, calor para el district heating, y gas de síntesis para producir biodiésel y metano y otros productos. Es lo que se conoce como biorefinerías. En Gussing dan empleo directo a 1.100 personas, en una población de menos de 30.000 habitantes.

Calefacción centralizada con biomasa

Mostró dos casos de calefacción centralizada con biomasa en nuestro país, uno en el ámbito urbano privado -Oviedo, 2 MW para calentar 422 viviendas repartidas en varios bloques cercanos y un ahorro en combustible de más de 100.000 euros anuales- y otro en el rural municipal -Ultzama, Navarra, 700 kW para calentar todos los edificios municipales situados en un radio de 1 km-. Ultzama y otros municipios cercanos están absolutamente convencidos de las ventajas de la bioenergía y están embarcados en más proyectos. Está lista para entrar a funcionar la primera planta de biogás, de 500 kW, y pronto comenzarán a construir una central de cogeneración y una planta de pellets. Además de toda la actividad empresarial de PYMES que se ha iniciado alrededor de estos proyectos.

Otros casos fueron la planta de pellets de Tineo, de 30.000 t/año de capacidad y equipada con una unidad de cogeneración de 1 MW; distintas fábricas de calderas de Austria, otro ejemplo de reconversión industrial aplicable en España: de trabajar el metal para automoción a ser líderes en la fabricación y exportación de calderas de biomasa.

Entre los casos de bioenergía eléctrica destacó la planta de Acciona en Miajadas, de 16 MW y capaz de utilizar biomasas herbáceas y leñosas para adaptarse a las condiciones del mercado. La cocombustión de pellets en grandes centrales de carbón fue otro ejemplo mostrado a través de la central de Vattenfal en Amager, Dinamarca, que ya tiene una unidad trabajando íntegramente con pellet, con el ahorro que esto le supone en pago de emisiones de CO2.

Producción eléctrica con biogás

Por último presentó uno de los escasos ejemplos nacionales de producción eléctrica con biogás en Requena, Valencia. Ejemplo también del escaso apoyo que recibe esta tecnología, aún cuando España tiene tantos residuos agroganaderos como Alemania, líder en número de biodigestores. En el último caso, en Wrams, Suecia, pudimos ver cómo se depura e inyecta biogás a una red de suministro de gas para transporte. 

Javier Díaz, Presidente de AVEBIOM destacó la importancia de la creación de empleo con biomasa, que es de 135 empleos por cada 10.000 habitantes, y añadió que "España debe eliminar los subsidios a los combustibles fósiles y a sus equipos. No es de recibo que se estén subsidiando los cambios a calderas de condensación que usan gas natural o gasóleo, y además con las mismas cantidades de dinero que los cambios a calderas de biomasa".



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