CO2 atmosférico

Los bosques, praderas y otros ecosistemas de todo el mundo absorben alrededor del 30% de las emisiones humanas de CO2. Sin ellos, el cambio climático estaría ocurriendo incluso más rápidamente. El futuro de este sumidero depende de la acumulación de carbono en los ecosistemas a través de las plantas.

Científicos del Imperial College de Londres, entre los que se encuentra el español César Terrer Moreno, y otras tres instituciones colaboradoras han comenzado a responder a una pregunta que lleva décadas sin respuesta: por qué algunas plantas crecen mejor con niveles elevados de CO2, pero muchas otras no. Estas respuestas desiguales crean un debate sobre el papel de las plantas en la desaceleración del cambio climático según aumentan las concentraciones de CO2 en la atmósfera.

“Hemos encontrado que una asociación entre plantas y hongos determina que las plantas puedan o no aumentar su crecimiento en respuesta a un aumento de CO2. En concreto, en condiciones de poca disponibilidad de nitrógeno, solo las plantas que se asocian con ectomicorrizas [relaciones benéficas entre hongos y raíces] son capaces de obtener el nitrógeno que necesitan para así crecer más”, explica Terrer Moreno.

El equipo examinó 83 estudios experimentales de todo el mundo sobre el aumento de las concentraciones de CO2 y encontró que las plantas crecen más con CO2 adicional si hay nitrógeno disponible en el suelo. Además, han demostrado que algunas plantas pueden responder incluso cuando la disponibilidad de nitrógeno es baja si tienen los socios microbianos adecuados para permitirles el acceso, limitado por una situación crítica de nutrientes.

“Esto se debe a que las ectomicorrizas tienen enzimas especiales para acceder al nitrógeno del suelo que las raíces de las plantas no pueden aprovechar, y se lo ceden a la planta a cambio de carbohidratos que el hongo no puede obtener”, añade el científicos.

Dado que en una atmósfera más rica en CO2 las plantas pueden obtener más carbono por medio de la fotosíntesis, “tienen más divisas –por decirlo en términos más económicos– con las que negociar con el hongo el intercambio de nitrógeno, lo que acentúa esta compensación”.



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