Más contaminación y menos restricciones en Madrid durante 2017

 

El año que dejamos comenzó con la activación del escenario 2 del protocolo por alta contaminación de dióxido de nitrógeno (NO2). El día 1 de enero de 2017 no se podía aparcar en la zona de Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) ni ir a más de 70 km/h en la M-30 y las vías de acceso a la ciudad en el interior de la M-40.

Continuaba la resaca de polución que tres días antes había provocado la aplicación por primera vez del escenario 3, que solo permite la circulación de la mitad de las matrículas en función de su terminación par o impar. En 2017, a pesar de que se registraron más superaciones de los niveles permitidos que en el año anterior, no se llegó a activar ese escenario ningún día.

Un año más, el municipio de Madrid vuelve a incumplir la normativa sobre calidad del aire. Los esfuerzos del Ayuntamiento de Manuela Carmena por reducir los niveles de Dióxido de Nitrógeno (NO2) con la aplicación de su protocolo, vigente desde febrero de 2016, no han servido para reducir los niveles de este contaminante. Europa ya advirtió a España a principios de año de que el incumplimiento constante de los límites de contaminación que tiene lugar en Madrid supone un riesgo grave para la salud.

Según el análisis realizado por El Mundo DATA, el límite horario de NO2 se superó 326 veces en 2017, muy por encima del máximo permitido: 18 horas al año. En 2016 fueron 222 horas, 104 menos. Los vecinos que viven cerca de la plaza de Fernandez Ladreda (Plaza Elíptica), entre los barrios de Carabanchel y Usera, son los que respiran el aire más sucio, según las mediciones de los últimos siete años.

En 2017 fueron 88 las horas que allí se superó el límite establecido. Sin embargo, el récord del peor dato registrado se lo lleva la estación de Escuelas Aguirre (situada en la Casa Árabe, donde confluyen las calles Alcalá y O´Donnell), que alcanzó a las 21 horas del 26 de octubre los 349 ug/m3.

La portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Ana Casals, explica que las condiciones de 2017 han sido especialmente adversas para la contaminación. «Hemos tenido muchos días de anticiclón precisamente en los meses de otoño», afirma. En 2016 la situación no fue tan exagerada, de hecho, las precipitaciones de este año superaron la media mientras que 2017 ha sido el segundo año más seco de la serie desde 1965.

Estas condiciones influyen directamente sobre la contaminación atmosférica: «No se mueve el aire porque la masa de aire que está por encima es cálida», explica. Esta situación no permite al aire más superficial y contaminado ascender y que exista cierta ventilación.



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