Francia y Alemania tienen todavía un largo camino que recorrer un largo camino para conseguir una posición común frente a la propuesta de la Comisión Europea de limitar desde 2012 las emisiones de CO2 de los coches a 120 gramos por kilómetro.

Así lo aseguró el presidente de la patronal alemana de la industria del automóvil (VDA), Matthias Wissmann, quien explicó que los dos países no han conseguido acercar posturas en cuestiones "clave". "No se prevé un acuerdo rápido", manifestó.

Según fuentes del Gobierno alemán, Francia, que asume la presidencia de la UE en julio próximo, no quiere dejar la negociación en manos de los respectivos ministros de Medio Ambiente, pues pretende que la cuestión se debata entre los jefes de gobierno de cada país.

Alemania y Francia son los dos principales productores de automóviles de Europa. El líneas generales, las marcas francesas registran un nivel medio de emisiones de CO2 muy inferior al de las firmas alemanas.

Fuentes comunitarias indicaron que el principal punto de diferencia entre París y Berlín se refiere a la consideración del peso del vehículo y de su tamaño, pues Alemania persigue que los vehículos más grandes y pesados puedan registrar mayores emisiones.

Las mismas fuentes precisaron que la base de un acuerdo franco-germano estará basado en dos puntos básicos: exigir el aplazamiento de la entrada en vigor de los límites de CO2 desde 2012 a 2015 y reducir las penalizaciones a las marcas que sobrepasen esos límites.



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