El peor de los escenarios se produce cuando los fenómenos llamados Oscilación del Atlántico Norte y patron del Atlántico Este se hallan en fases contrarias, como sucedió en los primeros años de la pasada década. Durante este periodo, la absorción de CO2 fue inferior a la media. 

Últimamente estos dos fenómenos climáticos han estado en la misma fase y los ecosistemas han retirado más carbono de la atmósfera. Pero parece que próximamente puede repetirse un episodio negativo. 

La cantidad de CO2 absorbida por los ecosistemas europeos depende de dos fenómenos climáticos capaces de modificar el clima en todo el continente. Esta es la conclusión a la que ha llegado un estudio publicado en Nature Communications.

La investigación explica cómo los fenómenos atmosféricos de la Oscilación del Atlántico Norte y el patrón del Atlántico Este (por sus siglas en inglés, NAO y EA, respectivamente) propiciaron que a principios de la década de 2000 a 2010 se llegara a mínimos excepcionales en cuanto a la captación de dióxido de carbono por parte de los ecosistemas. Aunque esta situación se ha revertido en los últimos años, la previsión es que la combinación de estos dos fenómenos en el futuro no sea la mejor para seguir absorbiendo tanto CO2 como últimamente.

“La absorción anual de CO2 por parte de los ecosistemas europeos depende de cómo se combinen dos gradientes de presión atmosférica, la NAO y el EA. Estos controlan los vientos, la precipitación y la distribución de aire húmedo y cálido hacia Europa”, apunta Josep Peñuelas, investigador del CREAF y el CSIC, y uno de los autores del trabajo.

Durante los últimos años del siglo XX y los primeros del XXI, ambos fenómenos se encontraban en fases opuestas: uno en fase positiva y el otro en fase negativa. Este es el peor de los escenarios de cara al secuestro de CO2 por parte de los ecosistemas.

En fases opuestas, se suele sufrir más sequía y temperaturas más extremas en buena parte de Europa, lo cual dificulta la absorción de CO2. 

Esto es así porque el secuestro de carbono depende de la fotosíntesis, proceso en el que los vegetales pueden captar el carbono atmosférico e incorporarlo en sus estructuras. La magnitud de este proceso queda de manifiesto si se tiene en cuenta que los ecosistemas terrestres tienen un papel fundamental en la captación de CO2 atmosférico, absorbiendo el 30% de les emisiones humanas y reduciendo así el calentamiento global. 

En el futuro predominará la fase positiva de la NAO, lo que dificultaría la captación de carbono por parte de los ecosistemas

En la península ibérica el peor de los escenarios también ocurre cuando los dos fenómenos atmosféricos se encuentran en fase opuesta, especialmente con NAO+ y EA-, ya que esto provoca una gran evaporación de agua y genera un importante déficit hídrico para las plantas, las primeras encargadas de retirar el CO2 y secuestrarlo en los ecosistemas.

Más dióxido de carbono en ecosistemas europeos

Pero en los últimos años los ecosistemas europeos están volviendo a absorber de nuevo más dióxido de carbono. Según el estudio, este hecho coincide con que la NAO y el EA se hallaban en la misma fase. “El mayor secuestro de carbono se consigue cuando tanto la NAO como el EA se hallan en fase negativa. En este contexto, los inviernos fríos afectan la mayor parte de Europa, lo que ayuda a que gran parte del centro y este del continente estén cubiertos por una capa de nieve importante. Así se garantiza que los suelos se mantengan húmedos durante la primavera y hasta el verano entero”, concluye Peñuelas.

Pero las previsiones no son tan esperanzadoras. Los científicos revelan que en el futuro predominará la fase positiva de la NAO, lo que dificultaría la captación de carbono por parte de los ecosistemas, especialmente cuando el EA se halle en fase negativa.

La Oscilación del Atlántico Norte es un fenómeno basado en diferencias de presión atmosférica entre la depresión situada en Islandia y el anticiclón de las Azores. La depresión es una situación de presiones bajas, mientras que el anticiclón implica alta presión atmosférica. Cuanta más diferencia haya entre estos dos puntos del Atlántico, más fuerza tendrá la NAO.

Así,  cuando la diferencia de presión es muy marcada, la NAO se halla en fase positiva, mientras que cuando tanto la depresión de Islandia como el anticiclón de les Azores son débiles, hay poca diferencia de presiones y la NAO está en fase negativa. Por su parte, el patrón del Atlántico Este, aunque más débil, también se basa en la diferencia de presiones entre dos puntos, con cierta influencia subtropical. 



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