La economía de la UE es vulnerable ante la sequía en Sudamérica o Asia

"En un futuro cercano, el suministro de soja, arroz, caña de azúcar, algodón, almendras, pistachos y uvas probablemente se verá afectado, porque vienen de áreas con significativos o severos niveles de escasez de agua", advierte un estudio presentado hoy en Viena sobre la vulnerabilidad de la economía europea ante la sequía. A largo plazo, otros cultivos, como el café y el cacao, podrían verse afectados si el cambio climático afecta a los patrones de pluviosidad y, por tanto, crece el riesgo de sequía.

Este estudio indica que los 28 socios comunitarios consumen al año 668 kilómetros cúbicos de agua en productos que producen, consumen o exportan. Alrededor del 38 por ciento de esa agua proviene del exterior, mayormente en forma del líquido usado en el cultivo de productos agrícolas importados.

Dos tercios del agua foránea que usa Europa provienen sólo de nueve países: Brasil, Argentina, Indonesia, Costa de Marfil, Ghana, Estados Unidos, Ucrania, Malasia y la India. "Esto significa que la Unión Europea es particularmente vulnerable ante la falta de disponibilidad de agua que afecte al suministro de productos agrícolas desde esos nueve países", señala el estudio.

"Lo importante del estudio es que no sólo miramos a la dependencia, sino que evaluamos la vulnerabilidad ante las sequías y la escasez de agua", explica a Efe Ertug Ercin, miembro del proyecto Water Footprint Network que ha realizado el estudio, presentado durante la Asamblea de la Unión Europea de Geociencias.

Ercin explica que, desde esta perspectiva de dependencia, las regiones estratégicas para la Unión Europea son América del Sur y el Sudeste de Asia. "Son cruciales para la economía europea. Y tienen problemas de escasez de agua y pueden tener problemas si el cambio climático altera los patrones de precipitaciones en esas áreas", advierte este experto.

El estudio asegura que esta dependencia de productos y regiones vulnerables ante la escasez de agua debería ser tenida en cuenta en las políticas de los socios de la UE. Invertir en aumentar la resistencia a la sequía y hacer un uso más eficiente y sostenible del agua puede reducir esta vulnerabilidad de la economía de la UE, indica el estudio.



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