La lucha contra el cambio climático no tiene por qué atentar contra el crecimiento e incluso puede servir como instrumento de modernización de la economía, aseguró hoy la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico al cierre de la Conferencia de Medio Ambiente que celebró en París.

"La protección del medio ambiente tiene consecuencias positivas sobre el crecimiento y el empleo, hace más seguro el abastecimiento energético y crea nuevos mercados", declaró el secretario de Estado del Ministerio de Medio Ambiente alemán Matthias Machnig.

Sin embargo, para cumplir este objetivo deben establecerse estímulos económicos y asegurar condiciones de justa competencia en el mercado de energías renovables, advirtió.

La OCDE afirmó constatar en los países industrializados occidentales un exagerado temor por la pérdida de competitividad en la lucha contra el cambio climático.

En su "Panorama Medioambiental 2030", la organización afirma que estos costes pueden reducirse aún 0,03 puntos del crecimiento económico anual.

La OCDE recomienda el impuesto ecológico y los derechos de emisión comercializables así como una concentración de los sectores clave: energía, tráfico, agricultura y pesca.

Los países industrializados deben asumir su responsabilidad y cooperar con las naciones emergentes en esta materia, según la OCDE.

Medidas adicionales para España

La nueva Secretaria de Estado de Cambio Climático Teresa Ribera indicó en la reunión que está trabajando en "medidas adicionales" de reducción de emisiones de gases con efecto invernadero, que serán sometidas al grupo interministerial de cambio climático del Ejecutivo español.

Se trata de un segundo paquete de medidas que afectan al tratamiento de residuos,al transporte local y regional y edificación. Éstas ya se habían evaluado antes, pero no se consideraron prioritarias en el primer paquete de medidas diseñado el verano pasado. Ahora se pondrán en marcha, en conjunción con las autoridades regionales y locales.

La responsable de la política destinada a poner a España dentro de los objetivos de reducción de emisiones de CO2 de Kyoto no quiso ser más precisa sobre las medidas exploradas.

Sí dejó claro que el Ejecutivo vigila de cerca las emisiones de CO2 de España, un contador implacable que colocó al país en 2006 en el vagón de cola de la UE respecto al cumplimiento de Kyoto.Ribera estimó: "En 2007 probablemente nos mantengamos en el mismo nivel que en 2006 o algo por encima".

Según su análisis, el aparato productivo es ahora más eficiente en materia de emisiones de CO2, puesto que mantiene su nivel de emanaciones pese al crecimiento de la actividad económica y pese al hecho de que la escasez de agua obligó a producir menos electricidad de origen hidráulico.

Así las cosas, España emitiría en 2007 un 37 por ciento más de gases con efecto invernadero que el nivel de referencia de 1990. 15 de esos 37 puntos de aumento entran en el marco de Kyoto. Otros dos, según dijo, serían compensados por sumideros domésticos (principalmente reforestación). Los 20 puntos restantes serían cubiertos por compras de derechos de emisión, buena parte de ellos en el mercado internacional.

Respecto a la energía nuclear, juzgada herramienta indispensable para el objetivo Kyoto por países como Francia y Estados Unidos, la secretaria de Estado confirmó que no se trata de un eje prioritario para el Gobierno español.



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