La organización ecologistas Greenpeace piensa que, de esta manera, los países apoyan indirectamente la destrucción de nuestros bosques.

La Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático de Bali, en 2007, reconoció el mecanismo REDD (Reducción de las Emisiones procedentes de la Deforestación y la Degradación Foresta). Este sistema admite el papel de los bosques en la lucha contra el cambio climático.

El REDD incluye el término de Gestión Forestal Sostenible, cuyas siglas en inglés son SMF. La definición de este término incluye temas como el uso y conservación de los bosques por parte de las comunidades locales, actividad que no incluye necesariamente la actividad industrial a gran escala. En principio, afirman los ecologistas, financiar a las industrias madereras contraviene este mecanismo internacional.

“El sector maderero da por sentado que los bosques han de ser explotados industrialmente”, afirma un portavoz de Greenpeace.

Los bosques tropicales son el pulmón de la Tierra

Estudios científicos apuntan que cerca del 20% de los gases de efecto invernadero proceden de la deforestación tropical. Los bosques primarios siguen almacenando carbono actualmente, por lo que “es vital que se frene su degradación y deforestación para frenar el cambio climático”. La organización indica, además, que el Gobierno español ya está incluyendo actividades de gestión forestal, promoción de plantaciones forestales o consumo de productos forestales dentro de un futuro esquema REDD.



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