El impacto del clima sobre los bosques podría destruir la biodiversidad, empobrecer las vidas de millones de personas, e incrementar las emisiones de gases de efecto invernadero “de un modo devastador”, según un estudio elaborado por el Centro Internacional de Investigación Forestal (CIFOR, por sus siglas en inglés) que se publicará la semana que viene.

El cambio climático podría destruir la vida de “casi 1.000 millones de personas”

Según pone de manifiesto la investigación, y “a menos que se tomen medidas inmediatas”, el cambio climático podría destruir grandes áreas forestales además de las vidas de las “casi 1.000 millones de personas” que dependen de ellos para su desarrollo.

“Bosque”
Necesidad de conservar los bosques

Por ello los investigadores del CIFOR recomiendan la implementación de medidas de adaptación que reduzcan la vulnerabilidad de los bosques y de las comunidades que dependen de ellos. Entre ellas se encuentran la protección de los ecosistemas contra perturbaciones climáticas y la selección de especies que puedan soportar mejor los cambios previstos en el clima.

Los bosques pueden ayudar a la adaptación de comunidades al impacto del cambio climático

“En los próximos 100 años, estas comunidades experimentarán una combinación sin precedente de problemas relacionados con el cambio climático, como inundaciones, sequías, incendios forestales, y otros fenómenos medioambientales. Si se gestionan de manera apropiada, los bosques pueden ayudar en gran medida a que comunidades vulnerables se adapten al impacto del cambio climático”, explicaron.

Sin embargo, según los expertos, si no se gestionan adecuadamente, “los bosques agravarán este impacto. Además, debido a su capacidad para absorber dióxido de carbono de la atmósfera, podrían ser una parte importante de la solución para el cambio climático”. Asimismo, subrayaron que si los bosques son destruidos, la “creciente” cantidad de carbono en la atmósfera exacerbará la destrucción del resto; lo que, según el CIFOR, es un ciclo que se auto-perpetúa.

“La necesidad de ayudar para que los bosques y a las comunidades forestales se adapten al cambio climático ha recibido muy poca consideración en políticas nacionales y negociaciones internacionales. El problema de la adaptación se está tratando de forma secundaria al de la mitigación, pero los dos están irremediablemente relacionadas,” subrayó el director de la entidad, Frances Seymour.



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