Los autores del trabajo, publicado en “Nature Geoscience”, han rastreado el metano a través de mediciones aéreas y en tierra. Concretamente, han hallado unas 150.000 filtraciones de metano en la zona de Alaska y en Groenlandia, en lagos ubicados en las márgenes de la cubierta de hielo.

Las muestras recogidas en el lugar revelaron que algunas de esas filtraciones están liberando metano "viejo", de gas natural o depósitos de carbón bajo los lagos, mientras otras están emitiendo un gas mucho más joven, que pudo haberse formado gracias a la descomposición de materiales derivados de las plantas en los lagos.

En este sentido, el trabajo indica que se han observado la mayoría de estas filtraciones "en los lagos en las fronteras del deshielo del permafrost y en morrenas y fiordos de glaciares en repliegue". Para los autores, estas "pistas" señalan a que el calentamiento en el Ártico está emitiendo este carbón que permaneció almacenado durante mucho tiempo.

Además, añaden que si esta relación es cierta para otras regiones como el norte de Siberia Occidental, que es rico en gas natural y está parcialmente cubierto por permafrost, podría haber un incremento muy fuerte en los ciclos del metano.

Varios países han enviado misiones al Ártico para monitorear áreas tanto en tierra como en el mar y cuantificar las emisiones de metano. "El Ártico es la región del mundo que se calienta más rápidamente y tiene muchas fuentes de metano que aumentarán a medida que crece la temperatura", ha señalado uno de los científicos de este proyecto, Euan Nisbet, quien ha precisado que se trata de un "problema serio". "El calentamiento alimentará el calentamiento", ha apuntado.

El metano está considerado como el segundo gas de invernadero más importante después del CO2 y sus niveles están en aumento después de varios años de estabilidad. Hay muchas fuentes del gas alrededor del mundo. Unas son naturales y otras son fabricadas por el hombre, como en el caso de los vertederos de basura.



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