Conservar y aprovechar al máximo la riqueza del patrimonio genético del planeta será crucial para la supervivencia de la humanidad, que necesitará producir suficientes alimentos nutritivos para una creciente población, ha adevertido el Director General Adjunto la FAO, Dan Gustafson, al intervenir ante la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura.

La Comisión, el único órgano intergubernamental que aborda de forma específica todas las cuestiones relacionadas con los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura a nivel mundial, se reúne en Roma esta semana coincidiendo con la celebración de su 30 aniversario.

Las plantas representan más del 80% de la dieta humana. Una treintena de cultivos cubren el 95% de nuestras necesidades de energía alimentaria y sólo cinco de ellos -arroz, trigo, maíz, mijo y sorgo- comprenden el 60%. Sin embargo, el hombre ha seleccionado y cultivado más de 7.000 especies vegetales desde que aprendió a hacerlo hace miles de años. Y existen hasta 30.000 especies de plantas terrestres comestibles en el mundo.

"Se calcula que el impacto del cambio climático reduzca la productividad, estabilidad e ingresos agrícolas en muchas zonas que experimentan ya elevados niveles de inseguridad alimentaria. Sin embargo, la producción agrícola mundial deberá aumentar un 60% a mediados de este siglo para poder cubrir las necesidades alimentarias de la creciente población mundial ", explicó Gustafson.

"Los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura juegan un papel crucial en la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia seguros y los servicios ambientales. También desempeñan un papel vital en permitir a los cultivos, el ganado, los organismos acuáticos y los árboles de los bosques resistir las condiciones asociadas al cambio climático".

Hoja de ruta del cambio climático

La Comisión va a considerar una Hoja de ruta sobre el Cambio Climático y los Recursos Genéticos para una primera fase hasta 2017. Las actividades previstas incluyen la sensibilización, la elaboración de directrices sobre la integración de los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura en la planificación de la adaptación, la identificación de puntos críticos donde la biodiversidad está especialmente amenazada por el cambio climático y el desarrollo de un plan de acción para conservar los parientes silvestres de cultivos de la amenaza de extinción.

La diversidad genética, en peligro

La FAO estima que en el siglo pasado, alrededor del 75% de la diversidad genética de los cultivos se perdió cuando los agricultores en todo el mundo se pasaron a variedades genéticamente uniformes de alto rendimiento y abandonaron muchas variedades locales.

Sin embargo, poder recurrir al material genético es esencial para adaptar y mejorar la agricultura frente a amenazas como las enfermedades o el calentamiento del clima que pueden alterar las condiciones de crecimiento. Los fitogenetistas utilizan ahora estos genes para desarrollar variedades de trigo que son resistentes a diversas enfermedades.

Según los datos más recientes de la FAO, el 22% de las razas de ganado están en riesgo de extinción. Sin embargo, las razas locales menos estudiadas a menudo poseen defensas genéticas que les permiten caminar largas distancias para llegar a los pozos, sobreviven con poca agua y forraje y resisten las enfermedades tropicales. Muchas razas industriales de ganado vacuno a menudo no resisten condiciones tan duras.

La Comisión se esfuerza por detener la pérdida de recursos genéticos para la alimentación y la agricultura, y para garantizar la seguridad alimentaria mundial y el desarrollo sostenible, promoviendo su conservación y uso sostenible, incluido el intercambio y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de su uso.



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