Guanaguanare de la isla La Tortuga
Guanaguanare/ José Voglar, Fundación La Tortuga

En la isla La Tortuga y el resto del caribe se pasea un tipo de gaviota que, siendo residente y migratoria, espera a que los pescadores regresen de sus faenas para arrebatarles, en sus pequeñas embarcaciones, la mercancia obtenida durante el día.

A la gaviota Larus atricilla se la conoce comúnmente como Guanaguanare y ese comportamiento también lo manifiesta delante de otras aves como el pelícano, al que numerosas veces arrebata el alimento.

El tamaño se este pájaro es relativamente pequeño. Llega a medir unos 40 cm y pesar 275 gr. Su pico es largo y grueso. Dependiendo de la época del año, el Guanaguanare cambia de apariencia pero en definitiva, tarda dos años en adquirir el plumaje de adulto final.

El guanaguanare es blanco durante el invierno con moteado oscuro en el costado y la parte de atrás de la cabeza. El manto es gris oscuro y las puntas de las alas negras. El pico se vuelve rojizo y las patas negruzcas. Durante la época de cría, la cabeza cambia y se vuelve negra. El pico y las patas se vuelven de color rojo oscuro.

Roba comida a pescadores y otras aves

Esta gaviota es un ave común de la costa venezolana y es parte del inventario de Avifauna que Fundación La Tortuga lleva a cabo en la isla La Tortuga. Esta singular especie se alimenta de los peces que, pícaramente, puede arrebatarle a los pelícanos o los botes de pesca, pero también persigue insectos en vuelo, cangrejos en lodo y captura camarones en aguas superficiales. Descansa en grandes bandadas en salinas o bancos de arena y ocasionalmente, formando pequeños grupos, se aleja de la costa para adentrarse en tierras continentales, a lo largo de ríos grandes. Se comunica con sus similares ruidosamente, como si de risa se tratara.

Grave impacto en la diversidad

La diversidad de aves en la Isla la Tortuga está siendo gravemente impactada por la acumulación de desechos sólidos en las playas y el rastro imborrable de la actividad turística no controlada, lo que hace inexcusable la necesidad de conservación y protección de esta Dependencia Federal y el resto de los reservorios naturales del país, como único mecanismo para mantener la biodiversidad nacional y proporcionarle a las futuras generaciones un ambiente seguro.



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