Oceana pide controles estrictos en la costera de la anchoa, que comienza  en el mar Cantábrico tras cuatro años de cierre. La flota española comienza de esta forma la explotación de un stock seriamente deteriorado y que se encuentra por debajo de los límites de precaución establecidos según muestran los últimos informes científicos. Oceana advierte que hay muchas posibilidades de que la pesquería tenga que volver a cerrarse, tal y como ocurrió en 2006, ante el riesgo de colapso del stock.

El Consejo de Ministros de la Unión Europea decidió en diciembre levantar la veda a partir del 1 de enero con un límite de capturas de 7.000 toneladas. Los pescadores de Francia y España acordaron que la costera tendría lugar entre el 1 de marzo y el 31 de mayo para los cerqueros españoles y a partir del 1 de junio para la flota francesa. Todo ello en contra de la opinión de la Comisión Europea y del organismo científico encargado del asesoramiento de la especie, el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) que recomendaron encarecidamente que se esperase a las evaluaciones de primavera, ya que las últimas estimaciones sitúan al stock en situación de peligro, por debajo de la biomasa de precaución acordada para poder reabrir la pesquería.

Según Ricardo Aguilar, Director de Proyectos de Oceana en Europa: “La situación es alarmantemente parecida a lo sucedido en 2006, cuando se levantó la veda en marzo con una cuota de 5.000 toneladas en contra de la recomendación científica. Los pronósticos científicos se cumplieron y la pesquería tuvo que cerrarse de nuevo a partir de julio ante la crítica situación de la especie. El stock aún no se ha repuesto de ese golpe”.

En julio de 2005 se tuvo que cerrar la pesquería por primera vez tras años sin atender las recomendaciones científicas que lo solicitaban. Tras decidirse la reapertura en el Consejo de Ministros comunitario en diciembre de 2006, la titular en aquel momento del Ministerio al cargo de los asuntos pesqueros, Elena Espinosa –al igual que ahora–, señaló entonces que la cuota de 5.000 toneladas era tan reducida que no tendría ningún impacto sobre el recurso. La situación, tras más de 28 millones de euros gastados en subvencionar al sector pesquero español durante estos cuatro años de cierre, no parece haber dado la razón a la ministra. A pesar de ello, el Ministerio negoció en diciembre de 2009 por el levantamiento de la veda sin considerar el deteriorado estado de la especie en el Golfo de Vizcaya. Tras el esfuerzo y dinero invertido en la recuperación del stock, esta apertura precipitada pone en riesgo no solo la viabilidad de la especie, sino también las posibilidades futuras de mantenimiento de los empleos que está costera podría generar.

El acuerdo alcanzado ahora es sensiblemente peor al que se dio en 2006. En aquel momento se acordó que la costera volvería a cerrarse si, como ocurrió, los estudios realizados en primavera mostraban una población de anchoa reducida, por debajo de 28.000 toneladas. El reglamento alcanzado ahora no establece ninguna constricción, y una vez desatendida la petición de la Comisión Europea y las recomendaciones científicas, resulta imposible saber cómo va a evolucionar el recurso. Los últimos datos sobre la biomasa el año pasado situaban el stock de reproductores en 21.270 toneladas, muy lejos de las 33.000 toneladas establecidas como biomasa de precaución y acordadas para una posible reapertura.

Jose Rodríguez, científico marino de Oceana en Europa: “Ante la lenta evolución de mejora de la población de la anchoa, los gestores parecen haber perdido la paciencia y los papeles. Mientras hoy se abre la pesca en contra de los principios de precaución contenidos en la normativa comunitaria, se está trabajando paralelamente para la aprobación de un plan de gestión que permitirá a la flota pescar si el stock se sitúa sobre las 24.000 toneladas, es decir, en claro riesgo de colapso según los datos científicos disponibles. Peor, imposible”.



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