Quebrantahuesos

España alberga cerca de 130 parejas reproductoras de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), es decir el 60% de la población europea de estas ave, estimada en poco más de 200 parejas. Pero cada subpoblación muestra movimientos diferentes en función de las regiones. Así por ejemplo, los quebrantahuesos pirenaicos son los que menos movimientos dispersivos realizan en comparación con las poblaciones reintroducidas como la de Andalucía o los Alpes. 

En un estudio, publicado hoy en Scientific Reports, un grupo de investigadores españoles, liderado por la Universidad de Lleida, ha seguido vía satélite los movimientos de 19 quebrantahuesos pirenaicos durante ocho años, de 2006 a 2014. Se trata del primer trabajo exhaustivo realizado con tecnología GPS que proporciona información detallada del uso del espacio que realiza el buitre europeo más amenazado.

Por primera vez hemos podido ver cómo se mueven los quebrantahuesos pirenaicos; evaluar qué funcionalidad tienen los puntos de alimentación suplementaria y estimar el papel que desempeñan los espacios protegidos en el uso del espacio de esta especie”, declara Antoni Margalida, primer firmante del artículo, para quien una de las novedades del estudio es la estimación del impacto que tienen los puntos de alimentación suplementaria en el uso del espacio

Los investigadores marcaron los diferentes ejemplares en las comarcas de la Alta Ribagorça, Pallars Jussà y Pallars Sobirà. Los datos obtenidos revelan que los adultos territoriales explotan áreas mucho más reducidas (63 km2) con respecto a los individuos no territoriales que superan los 11 000 km2”, dicen los autores. 

Según el trabajo, estas diferencias en las áreas de campeo tienen su reflejo en los movimientos diarios de los quebrantahuesos. Así, los investigadores pudieron determinar que los individuos no reproductores se desplazan una media de 27 km diarios; por el contrario, los reproductores tan solo se desplazan a una distancia media de 8 km alrededor del nido

Solo un 5% de las localizaciones se produjeron en un radio inferior a 1 km de los comederos, “lo cual indica que la especie obtiene buena parte de los recursos fuera de estos puntos”, comentan los investigadores. 



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