Los pocos leopardos de nieve afganos, que han sobrevivido a las tres décadas de guerra que han azotado al país asiático, se enfrentan ahora a la amenaza que suponen los extranjeros involucrados en la reconstrucción de un país arrasado.

Pese a una prohibición total de la caza, que rige en Afganistán desde 2002, la piel de leopardo termina regularmente en las bases militares internacionales y en los bazares turísticos de la capital.

Los extranjeros disponen del dinero para comprar las pieles y los empobrecidos afganos violan la ley de caza ilegal para obtenerlas.

Ubicadas entre tiendas de recuerdos en Chicken Street, la principal calle para los turistas en Kabul, varios comercios venden piel y cuero de especies de animales en peligro de extinción.

"Este vale sólo 300 dólares (unos 180 euros)", dijo un vendedor a Reuters, sacando una piel de leopardo del fondo de su tienda.

"Le dispararon varias veces. Las mejores son las que reciben un solo disparo. La piel queda intacta", comentó, mientras su asistente traía otro artículo más grande, pero sin agujeros, que alcanzaba un precio de 900 dólares.

Todos los comerciantes dijeron que tenían más pieles en casa y que habían vendido otras a extranjeros en las semanas previas.

Al ser consultado si era fácil enviar las pieles al extranjero, un comerciante que rechazó ser nombrado dijo: "¡No hay problema! Escondemos la piel entre sábanas y las enviamos a su país".

Los leopardos de nieve, junto con varios otros animales en Afganistán figuran como especies amenazadas o al borde de la extinción según la Convención sobre Tráfico de Especies Amenazadas (CITES, por su sigla en inglés).

Las multas para quienes sean atrapados transportando piel a una frontera internacional son considerables. En Estados Unidos, podría llegar a alcanzar los 100.000 dólares (unos 63.000 euros), además de una pena de un año de cárcel.

Es difícil saber el número exacto de leopardos que quedan en Afganistán debido a la naturaleza escurridiza de los animales y la falta de estudios de campo en las últimas tres décadas de conflictos armados, dijo el doctor Peter Smallwood, director en Afganistán de la Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre (WCS), con sede en Nueva York.

Pero lo que sí se sabe es que los leopardos de nieve están en vías de extinción.

"Si se mira históricamente a Afganistán, el país tenía más especies de felinos grandes que todo el continente de África", dijo Clayton Miller, asesor ambiental de la embajada estadounidense en Kabul.

"Ahora la única especie de felino que no está amenazada es el gato doméstico", añadió.



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