La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha identificado un total de 335 áreas potencialmente aptas para albergar poblaciones de alondra ricotí. Estas zonas, con una superficie total de 30.000 hectáreas, se han delimitado gracias al modelo de distribución que ha realizado la Consejería con la intención de identificar los lugares que son favorables a esta especie.

Según este trabajo, las variables relacionadas con la estructura del paisaje y la topografía parecen determinar la potencial disposición de la alondra ricotí en Andalucía, por encima de las de tipo climático. Asimismo, la frecuencia de matorral disperso ha sido la característica más influyente, seguida de la pendiente, la distancia a zonas arboladas y el tipo de vegetación. Por ello, las prioridades de conservación se deberán centrar en la mejora del hábitat, el fomento de estrategias de custodia del territorio y en el trabajo coordinado entre particulares y administraciones en las áreas identificadas.

Esta iniciativa es clave para el diseño de estrategias de conservación de especies amenazadas y es una herramienta esencial para abordar un adecuado plan de gestión, ya que permite detectar posibles núcleos poblacionales desconocidos. Igualmente, posibilita analizar la actual conectividad del paisaje y las estructuras que limitan la dispersión de estas aves, además de ofrecer una aproximación de los condicionantes ambientales que determinan su distribución.

Según el programa de seguimiento de fauna que realiza la Junta, existen  31 parejas con una tendencia regresiva y un elevado grado de fragmentación espacial y aislamiento poblacional. El conocimiento del estado real de las localizaciones de esta especie y su organización permitirá elaborar una estrategia de conectividad ecológica-funcional que garantice la viabilidad futura de esta ave.

La alondra ricotí presenta una gran especificidad con respecto al hábitat que ocupa. Los lugares adecuados para ella son zonas con escasa pendiente en un contexto de paisajes relativamente llanos, donde predomina la presencia de matorral disperso alejado de paisajes muy forestales.

Estas áreas potenciales, que habitualmente están fuera de entornos montañosos, han sido secularmente ocupadas por una agricultura que se ha ido expandiendo e intensificando progresivamente, lo cual ha desencadenado una pérdida paulatina de hábitat óptimo.

Esta especie, poco abundante y difícil de ver, puede ser un incentivo al desarrollo de un turismo muy específico de naturaleza, que esta aumentando considerablemente en los últimos años.



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