Un nuevo informe de Oceana señala que gran parte de la captura de especies como sardinas y anchoas se destina a elaborar pienso para acuicultura, ganado, y alimentos de mascotas.

El informe de la FAO sobre las pesquerías, señala que el 80% de los stocks pesqueros de todo el mundo están sobreexplotados, agotados o no admiten ninguna expansión de la actividad pesquera Oceana alerta en un nuevo informe de que los stocks de pequeños pelágicos a nivel mundial se encuentran sobreexplotados, y que esta sobreexplotación afecta a todo el ecosistema, principalmente a grandes predadores cuya alimentación depende de especies como anchoas o caballas. Esta publicación coincide con el informe bianual de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) sobre el estado mundial de las pesquerías (SOFIA).

90% de predadores desaparecidos

La FAO coincide en que estas especies constituyen un porcentaje importante de la pesca a nivel mundial y sus capturas se han multiplicado por cuatro desde los años cincuenta. La organización internacional de conservación marina, en el informe Océanos hambrientos: ¿Qué ocurre cuando desaparecen las presas?, señala que las pesquerías dirigidas a la captura de estos animales han crecido drásticamente en el último siglo, llegando a la sobrepesca, y afectando a la cadena trófica al dejar los grandes predadores sin alimento. De hecho, un 90% de estos predadores han desaparecido ya debido a la sobreexplotación pesquera dirigida a estas especies o a sus presas. Entre ellos se encuentran el atún rojo, el pez espada, o especies amenazadas como los cetáceos.

Capturas destinadas a elaboración de harinas y aceites

En origen, el aumento de estas capturas se debió a la necesidad de proteína barata para la alimentación humana, aunque hoy un tercio de ellas se destina a la elaboración de aceites y harinas de pescado para acuicultura de especies carnívoras, como el salmón o el atún rojo. El resto se emplea para alimentar ganado y fabricar productos farmacéuticos y piensos para mascotas.

El informe de Oceana analiza también cómo los efectos del cambio climático sobre estas poblaciones de peces vienen a sumarse al impacto de la sobrepesca.

Anchoa del Cantábrico

En Europa, un claro ejemplo de la presión pesquera ejercida sobre estas especies es el caso de la anchoa en el Cantábrico, cuya pesquería colapsó debido a la sobrepesca hace cuatro años. Ricardo Aguilar, Director de Investigación y Proyectos de Oceana en Europa, ha declarado: “Cuando se gestiona una pesquería o se habla de sobreexplotación se olvida que la desaparición de una especie por sobrepesca tiene impactos severos sobre stocks de otras especies. Un ejemplo muy claro es el atún rojo, que desapareció de las costas noruegas con el colapso de las poblaciones de arenque. Hoy en día el sinsentido llega hasta el punto de que se sobreexplota el atún y sus presas, a fin de alimentar estos mismos atunes en jaulas de engorde”. Concluyendo: “Los impactos del ser humano en los océanos no pueden considerarse de forma aislada; carece de sentido sobreexplotar irracionalmente estas especies para alimentar la industria de acuicultura, sin considerar los impactos que esto conlleva en todo el ecosistema”.



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