Los municipios del área metropolitana de Barcelona ponen hoy en marcha la normativa por la que se reservan el derecho de multar a los ciudadanos que malgasten el agua potable. Las sanciones van desde los 30 euros por lavar el coche con agua potable hasta los 3.000 por llenar una gran piscina o regar un jardín de más de 3.000 metros cuadrados.

Las multas tienen un carácter progresivo en función de la gravedad. Así, una falta leve se penalizará con 750 euros, una grave con 1.500 y una muy grave con los citados 3.000. Dos empresas ya tienen expedientes abiertos, según informó ayer el conseller Francesc Baltasar, por revender agua para llenar piscinas. Sus multas podrían ascender hasta los 30.000 euros



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