Así, la presidenta de la Fundación Nueva Cultura del Agua, Nuria Hernández Mora, ha abogado en su intervención por llevar a cabo una gestión de las cuencas compartidas entre España y Portugal de manera coordinada para alcanzar la buena salud de estas aguas, al tiempo que ha lamentado que no se haga una gestión ecosistémica del agua, y que se mire solo como un recurso a explotar.

Mientras, Juan José Durán, del Instituto Geológico y Minero de España, ha pedido en su discurso durante la inauguración del congreso crear una nueva cultura ibérica del agua, que englobe a las cuencas compartidas en todo su conjunto.

Por su parte, el secretario de Estado de Medio Ambiente de Portugal, Paulo Lemos, ha destacado que la cooperación es fundamental entre ambos países en las cuencas compartidas. "Queremos más cooperación con España en el diseño de los planes hidrológicos de cuenca", ha solicitado. Asimismo, ha indicado que la eficiencia es fundamental en la gestión del agua porque, según ha señalado, sigue habiendo un 37% de pérdidas en la red de distribución en Portugal.

Además, el director de la Agencia Europea de Medio Ambiente, Hans Bruyninckx, ha apuntado en su intervención en directo a través de videoconferencia que en Europa el 60% del agua de los ríos es compartida por dos o más países europeos, y el caso del Danubio es especial, ya que discurre por 14 países, lo que implica la necesidad de una gestión coordinada y compartida entre estados.

Bruyninckx también ha lamentado que, a pesar de los avances en los niveles de contaminantes en ríos, Europa está lejos de alcanzar los objetivos ecológicos y la máxima calidad del agua. Por su parte, Susana Neto, de la Universidade Nova de Lisboa y la University of Western Australia, ha asegurado que está aumentando el uso de agua para riego y producción de alimentos a nivel mundial, lo que puede suponer un riesgo porque disminuye la disponibilidad para beber e higiene. Además, ha apostado por la gobernanza del agua con todos los actores implicados en la gestión.

Finalmente, Catarina de Alburquerque, relatora de la ONU sobre el Derecho Humano al Agua, ha llamado la atención sobre el hecho de que haya entre 2.000 y 3.000 millones de personas que no tienen acceso a agua de calidad, y que cada vez hay más desigualdades en el acceso al agua entre pobres y ricos.

"Donde hay poder hay agua, y los que no tienen poder no tienen acceso a agua", ha afirmado. Para Alburquerque "el agua debe ser accesible a todos desde el punto de vista físico y económico", pero "el acceso humano al agua no es el acceso ilimitado al agua, sino tener uso suficiente al agua para aspectos personales, no para llenar piscinas ni lavar coches".



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