Además se trata del primer informe que estudia los efectos a largo plazo de los transgénicos en la salud.

El maíz transgénico NK603 ha entrado en la cadena alimentaria humana, puesto que está autorizado en la Unión Europea para consumo animal y humano desde el 2004, por lo que se puede encontrar en alimentos que contengan ingredientes derivados del maíz e indirectamente a través de derivados (leche, carne, huevos…) de animales que han sido alimentados con piensos que contengan este maíz.

Por otro lado, en España este maíz puede haber contaminado genéticamente otros maíces tanto convencionales como ecológicos, puesto que se lleva experimentando desde hace años con esta variedad, y con muchas otras, al aire libre sin cualquier tipo de control. La experimentación con transgénicos sólo debe permitirse en ambientes confinados, absolutamente controlados y sin ninguna interacción con el medio ambiente. España es el país europeo donde más plantas transgénicas se cultivan tanto a escala comercial (97.326 ha en 2011 del maíz transgénico MON810) como experimental, según los datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

El Consejo Europeo, a través de sus conclusiones de diciembre de 2008, ha exigido a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) una evaluación de riesgos mucho más estricta en el proceso de autorización de organismos modificados genéticamente. Este estudio demuestra que es un necesidad imperante y que debe ponerse en marcha desde ya.

En el caso concreto de España, la sociedad lleva más de 15 años expuesta a los transgénicos. Solo en 2011 se cultivaron cerca de 100.000 hectáreas con OMG, contaminando al resto de cultivos, y sin conocer el alcance de los mismos. Además, según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, el 15% de los productos que contienen soja y maíz están contaminados por organismos modificados genéticamente.

ONG

Amigos de la Tierra exige la prohibición del cultivo de maíz transgénico en España, y considera que se está experimentando con la salud de la ciudadanía.

Luís Ferreirim, responsable de Agricultura de Greenpeace España, ha declarado: "Los resultados de este estudio refuerzan nuestros peores temores sobre los impactos negativos de los transgénicos y del glifosato en la salud humana y de los animales. No podemos seguir jugando con la salud de la ciudadanía europea, por lo que Greenpeace demanda una prohibición inmediata para todos los transgénicos, así como para los cultivos experimentales al aire libre en Europa".