El movimiento internacional contra Monsanto ha demostrado una vez más su fuerza. En todo el mundo campesinos y campesinas, comunidades locales y movimientos sociales resisten las prácticas de la empresa que promociona agresivamente sus cultivos transgénicos sin considerar los gravísimos costes sociales y ambientales que conllevan.
 
"El problema es global y muy grave. Pero podemos afirmar que la resistencia también es intensa y global. En América Latina, Asia, África y Europa hay movimientos cada vez más fuertes contra los transgénicos y en favor de la soberanía alimentaria. La afluencia de las marchas este sábado es una buena muestra de ello", señaló Blanca Ruibal, responsable de agricultura y alimentación de Amigos de la Tierra.

En la marcha celebrada en Madrid tuvieron lugar diversas acciones para denunciar la connivencia entre el gobierno y la industria de los transgénicos y se destacó el carácter global de la lucha recordando las victorias contra Monsanto en países como la India, Perú o Malí.

El Estado Español es una excepción en la Unión Europea en cuanto a cultivos transgénicos. Mientras muchos países de la UE los han prohibido, entre ellos grandes potencias agrarias como Francia y Alemania, en España se cultivan más de 100.000 hectáreas de maíz transgénico sin transparencia ni control. Desde la introducción de los transgénicos hace más de una década los sucesivos gobiernos en España han puesto los intereses de las multinacionales de semillas por encima de las preocupaciones del campesinado y la ciudadanía.

La sociedad civil reclama unas políticas transparentes, una agricultura al servicio de las personas y el medio ambiente tanto en España como en resto del mundo. El 12 de octubre ha sido una prueba más del posicionamiento de la ciudadanía por la soberanía alimentaria ante unas políticas agrarias injustas, donde la especulación alimentaria dilapida el mundo rural y el derecho de las personas a optar por una alimentación sana y responsable.



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