Bruselas asegura en su propuesta que los ajustes necesarios para cumplir esta exigencia y otras incluidas en la propuesta, como un sistema reforzado de licencias y nuevos requisitos en la recogida de datos, los afectados "podrán acogerse a la ayuda financiera de los fondos de la UE".

El Ejecutivo comunitario explica en el documento que los recursos de aguas profundas pueden pescarse como capturas accesorias en muchas pesquerías, pero advierte de que también existen buques que se dedican en exclusiva a estas especies y que estos "sólo tendrán futuro si su actividad se gestiona de forma sostenible".

La sostenibilidad de la pesca, añade, debe pasar por una "transición gradual hacia técnicas más selectivas y con menos incidencia en los hábitats".

La pesca de arrastre de fondo y el uso de redes de enmalle de fondo son responsables de entre el 20 y el 40% en peso de las capturas accesorias y provocan "más daños a los ecosistemas vulnerables que otros métodos de pesca", según Bruselas.

La Comisión precisa, además, que otras clases de pesca comercial con redes de arrastre de fondo no se verán afectadas porque las medidas propuestas se refieren únicamente a la pesca de peces de aguas profundas.

El sable negro y el besugo son especies de aguas profundas de alto valor, mientras que otras, como la maruca azul y los granaderos, tienen un valor medio para los pescadores, y Bruselas alerta de especies "gravemente esquilmadas", en especial los de reloj anaranjado y los tiburones de aguas profundas.

Este tipo de pesquerías de aguas profundas representan alrededor del 1% del pescado desembarcado procedente del Atlántico nororiental, aunque algunas comunidades pesqueras locales dependen de esta pesca, según la Comisión.



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