La entrada en vigor del acuerdo dependerá del voto final en el pleno de la Eurocámara el próximo 15 de febrero. El ponente, el francés José Bové (Verdes/ALE), se opone al acuerdo por considerarlo contrario a los intereses de los agricultores europeos.

La comisión de Comercio Internacional ha rechazado, por 21 votos a favor, 7 en contra y una abstención, el informe de Bové que abogaba por rechazar el acuerdo.

El acuerdo permitirá a Marruecos liberalizar inmediatamente el 45% del valor de las importaciones de la UE, mientras que, por parte de la Unión, las importaciones procedentes de Marruecos se liberalizarán en un 55%. El acuerdo también prevé un aumento en las concesiones en materia de hortalizas, un sector en el que los productos marroquíes constituyen el 80% de las importaciones de la UE.

El acuerdo prevé la liberalización total, en un plazo de diez años, de todos los productos agroalimentarios, como las frutas y hortalizas (a excepción de las habas, las almendras dulces o las manzanas), los cereales (salvo el trigo blando, el trigo duro y sus derivados) y los productos lácteos (con excepción de la leche líquida y de la leche entera en polvo). El sector de la pesca también se liberalizará en lo que respecta a los productos de la UE (al 91% en cinco años y al 100% en diez).

Tomate y otros productos sensibles

Las importaciones de los productos considerados más sensibles para el mantenimiento del sector agrícola en el territorio comunitario, como los tomates, las fresas, los calabacines, los pepinos, el ajo y las clementinas, no se liberalizarán por completo, aunque se aumenta la cuota que Marruecos podrá introducir en la UE, al tiempo que se mantiene el precio de entrada.

Posición del ponente

El ponente del informe, el francés José Bové (Los Verdes) recomendó rechazar el acuerdo por entender que la liberalización de estos productos supondría una competencia injusta para los productores europeos de frutas y verduras. También denunció las pésimas condiciones salariales de los agricultores marroquíes, la explotación infantil en el sector y el hecho de que los agricultores de este país no puedan afiliarse a sindicatos. La falta de controles sobre las cantidades exportadas a la UE, los bajos precios de entrada para los productos marroquíes y la inclusión del Sáhara Occidental en el acuerdo son otros motivos de preocupación para el ponente.

Oposición de la COAG

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) califica de “ataque frontal contra el tejido productivo hortofrutícola español” el “SI” de la a la ratificación del Acuerdo de libre comercio entre la UE y Marruecos. “Una postura decepcionante e hipócrita. No se puede aprobar un nuevo acuerdo que liberaliza prácticamente todo el comercio de productos agrarios sin garantizar un efectivo control en frontera de precios entrada y cantidades y sin exigir los mínimos estándares laborales, sanitarios y medioambientales que la UE exige a nuestras producciones”, ha apuntado Miguel López, Secretario General de COAG.

Durante las próximas dos semanas, COAG redoblará sus esfuerzos en Bruselas para evitar que el Pleno de la Eurocámara del 15 de febrero ratifique definitivamente la puesta en marcha el Acuerdo en los términos actuales. Asimismo, exigirá a las Comunidades Autónomas de las regiones productoras y al Gobierno español la máxima implicación en este tema y una defensa sin ningún tipo de fisuras del futuro de nuestros productores. “No nos podemos plegar a los intereses comerciales de los que marcan el rumbo de la UE, caso de Alemania, a cambio de desmantelar nuestro rico tejido productivo. Estamos hablando de un sector, el de las frutas y hortalizas, que en 2011 generó 13.670 millones de euros, un tercio de la Producción Final Agraria española”, ha afirmado Secretario General de COAG. A lo que ha añadido: “en un contexto como el actual, no podemos permitirnos el lujo de poner en peligro 4 de cada 10 empleos en las regiones productoras”.



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