El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino participa en la Exposición Itinerante conmemorativa del Año Internacional de la Patata, que ayer se inauguró en el Jardín Botánico de Madrid, Sala de los Bonsais, y que estará abierta al público hasta el día 24 de octubre.

La presentación de esta muestra itinerante del Centro Internacional de la Papa (CIP) que ha venido recorriendo varios países del mundo desde comienzos del año, corre a cargo del INIA con la colaboración del MARM y es una ocasión propicia para poner de relieve la importancia de la patata en la alimentación humana y la necesidad de promover su producción, consumo y comercialización.

El 18 de octubre de 2007 se celebró en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, la ceremonia de proclamación e inauguración oficial de 2008 como Año Internacional de la Patata.

Con esta declaración la ONU pretendía llamar la atención sobre la importancia de este tubérculo en la alimentación mundial, especialmente, en países pobres. En este sentido, la FAO, organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, señalaba que la patata podía jugar un papel importante para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en lo referente a la reducción del hambre en el mundo y de la mortalidad infantil.

La patata constituye la cuarta cosecha mundial, tras el maíz, el arroz y el trigo, y su producción ha crecido a una tasa anual del 4,5 por ciento durante la última década, sobre todo en los países en desarrollo. Se trata de un cultivo que crece rápido, es adaptable a diferentes climas y tipos de terreno, ofrece altos rendimientos y resulta ideal para lugares donde hay poca tierra y mucha mano de obra, condiciones que caracterizan a la mayoría del mundo en desarrollo.

La producción mundial de patata atraviesa grandes cambios. Hasta principios de la década de 1990, casi la totalidad de las patatas se producían y consumían en Europa, América del Norte y en los países de la antigua Unión Soviética. La cultura de la patata estaba en estos países.

Desde entonces se ha producido un espectacular incremento de la producción y la demanda de patata en Asia, África y América Latina, donde la producción aumentó de menos de 30 millones de toneladas a principios de la década de 1960, a más de 100 millones de toneladas a mediados de los años 90. En 2005, por primera vez, la producción de patata del mundo en desarrollo (161.5 millones de toneladas) sobrepasaba la producción del mundo desarrollado (155.9 millones de toneladas).



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