“La declaración de una zona como libre de transgénicos expresa a nivel institucional el rechazo ciudadano. Y son una señal clara para la industria, que pretende a toda costa introducir unos productos para los que no existe demanda”, señala David Sánchez, responsable de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra.

España es, desde 1998, el único país de la UE que cultiva transgénicos a gran escala. Frente a las casi 80.000 hectáreas cultivadas con maíz transgénico en 2008 en nuestro país, son ya seis los países que han prohibido de forma oficial su cultivo: Austria, Hungría, Luxemburgo, Grecia, Francia y recientemente, Alemania.

Zonas libre de modificación

La inciativa,  que pide a las autoridades poder decir “sobre la introducción de transgénicos en su agricultura y alimentación”, no vinculante, ha suscrita por los gobiernos regionales de Asturias, Canarias, Galicia, Baleares y País Vasco, y los consejos insulares de Mallorca, Menorca y Lanzarote. La campaña libre de transgénicos tiene su extensión europeo, donde ya cuenta con el apoyo de 200 regiones y cerca de 4.500 administraciones locales.

“Con un amplio rechazo social, que se manifiesta a través de movilizaciones y declaraciones institucionales, el Gobierno no puede seguir defendiendo los intereses de las multinacionales por encima del interés público. Debe seguir el ejemplo de países como Francia o Alemania y prohibir su cultivo también en España”, concluye Sánchez.



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