La agricultura y las comunidades que dependen de ella para sus medios de subsistencia y seguridad alimentaria son muy vulnerables al impacto del cambio climático. Al mismo tiempo, como importante productor de gases de efecto invernadero, la propia agricultura contribuye al calentamiento global.

La "agricultura climáticamente inteligente" es un modelo que busca situar al sector agrícola como solución a estos dos grandes desafíos. Significa hacer cambios en los sistemas agrícolas para alcanzar diversos objetivos: mejorar su contribución a la lucha contra el hambre y la pobreza, hacerles más resistentes frente al cambio climático, reducir las emisiones e incrementar el potencial de la agricultura para capturar y retener el carbono atmosférico.

"Tenemos que empezar a poner en práctica la agricultura climáticamente inteligente, trabajando junto a los campesinos y sus comunidades", señaló el Director General Adjunto de la FAO a cargo del Departamento de Desarrollo Económico y Social, Hafez Ghanem. "Pero no existe una solución única para todos -añadió-. Mejores prácticas de agricultura inteligente con el clima deben responder a diferentes condiciones locales, geográficas, climatológicas y de la base de recursos naturales".

"Este proyecto se centrará especialmente en tres países, identificando las dificultades y oportunidades para la agricultura climáticamente inteligente y produciendo planes estratégicos a medida para la realidad propia de cada país", afirmó Ghanem. "Aunque no todas las soluciones serán aplicables de forma universal, podemos aprender mucho sobre la forma en que otros países pueden establecer medidas similares para empezar a cambiarse a este tipo de agricultura", explicó.

Soluciones a medida

La Unión Europea apoya este esfuerzo con 3,3 millones de euros, mientras que la FAO contribuye con 2 millones.

Trabajando en estrecha colaboración con los ministerios de agricultura -entre otros- en cada uno de los países asociados, y colaborando con las organizaciones locales e internacionales, el proyecto de tres años pretende los siguientes resultados:

  • identificar oportunidades específicas en cada país para ampliar las prácticas climáticamente inteligentes existentes o implementar otras nuevas;
  • estudiar las dificultades que deben superarse para promover una mayor adopción de la agricultura climáticamente inteligente, incluyendo los costes de inversión;
  • promover la integración de las estrategias nacionales agrícolas y frente al cambio climático en apoyo de la implementación de la agricultura climáticamente inteligente;
  • identificar los mecanismos innovadores para vincular la financiación del clima con las inversiones en agricultura climáticamente inteligente; crear capacidad para planificar e implementar proyectos inteligentes respecto al clima que puedan atraer inversiones internacionales.

La FAO liderará el proyecto a nivel general, trabajando en asociación con los centros de investigación y las instituciones políticas nacionales, así como con organizaciones como el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos.

Al abordar la necesidad urgente de incorporar la lucha contra el cambio climático en la planificación del desarrollo agrícola, este nuevo proyecto representa un paso adelante concreto, según Ghanem. "Los desafíos del cambio climático se notan cada vez sobre el terreno, por lo que se necesitan actuaciones tempranas para afrontar el problema, aunque continúen las negociaciones internacionales en busca de un acuerdo sobre el clima a nivel mundial", concluyó.



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