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Cómo utilizar los Puntos Limpios
Edición diciembre 2006

Instalaciones públicas para que los consumidores depositen sus residuos domésticos peligrosos o voluminosos, todavía con algunos aspectos que mejorar.

Los residuos peligrosos o de gran volumen generados en casa, en la oficina o en pequeños comercios no deben depositarse en los contenedores de la calle y mucho menos en vertederos incontrolados.

Para ello, las instituciones públicas ofrecen unas instalaciones cercanas a las ciudades conocidas como Puntos Limpios, que en Valencia se denominan "Ecoparques" o "Áreas de aportación", en Euskadi "Garbigunes", y en Cataluña "Deixalleries".

 

punto limpio

La utilización de este servicio es gratuita, pero los propios consumidores tienen que encargarse del transporte. El esfuerzo merece la pena si se tienen en cuenta los peligros de estos residuos y la labor de conservación medioambiental que se realiza.

Por un lado, desechos como aceites o pesticidas son especialmente nocivos para el agua; los gases CFC y HCFC de antiguos frigoríficos contribuyen a disminuir la capa de ozono; los aparatos electrónicos, pilas o pinturas contienen metales pesados tóxicos como plomo, mercurio o cromo; cualquier producto de origen petroquímico como disolventes, pinturas, pegamentos, etc., pueden generar compuestos orgánicos volátiles (COVs) con efectos incluso cancerígenos; etc. Por otro lado, se evita el impacto ambiental de los vertidos incontrolados, y se contribuye a la reutilización y reciclado de este tipo de residuos.

La lista de desechos que pueden llevarse a un Punto Limpio es muy amplia, aunque conviene informarse antes de acudir a ellos, porque no en todas las instalaciones recogen todos los posibles residuos. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ofrece una web con la lista de los Puntos Limpios en España.

A la entrada del recinto, un operario toma nota de los residuos e informa sobre cómo depositarlos. La instalación no genera olores ni presenta riesgos de toxicidad o peligrosidad, puesto que los residuos se encuentran controlados en lugares adecuados. Una vez dentro, el usuario se desplaza en su vehículo hasta el contenedor apropiado siguiendo unas señales horizontales de colores y unos símbolos verticales. Los contenedores se encuentran protegidos del exterior pero cuentan con un sistema de depósito de fácil acceso. En el caso de los frigoríficos y aparatos de refrigeración se depositan en una zona cubierta donde se les extrae los CFC. De esta manera, el consumidor ya habrá realizado su parte del trabajo.

Posteriormente, un camión transporta los residuos para darles el final apropiado, ya sea reutilización, reciclado, valorización energética o eliminación de forma segura. El aprovechamiento de algunos desechos es muy diverso: Con los aceites de cocina se pueden hacer jabones, velas, pinturas, piensos, lubricantes y biodiésel para vehículos; de las pilas botón se aprovecha el mercurio, mientras que de las normales se pueden recuperar el sulfato de zinc y las sales de manganeso; de las lámparas fluorescentes se aprovecha el vidrio y el mercurio.

En cuanto a los residuos voluminosos, su destino también es muy variado: Los escombros van a vertederos de inertes; los restos de poda y jardinería a plantas de compostaje; las chatarras y maderas a plantas de reciclado; y los colchones, juguetes y demás residuos sólidos urbanos (RSU) a vertederos o incineradoras.

 


Álex Fernández Muerza


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