El nuevo artilugio consiste en un soporte metálico
y plegable de un metro de altura que sujeta de las cuatro
esquinas las asas de una gran bolsa que es similar al
usado para recoger los escombros de las obras denominado
“big bag”. La idea surgió tras constatar
la dificultad en el manejo diario de las jaulas convencionales.
Su altura, 1’80 metros, y rigidez impiden un acceso
cómodo a los RAEE colocados en su interior.
Además, las características de la jaula
convencional y de los RAEE que ha de transportar, en
su mayoría televisores, pantallas, monitores,
etc. provocaban el encaje entre piezas y jaula, lo que
hacía aún más complicado, sobre
todo, el proceso de vaciado de las mismas. Ello implicaba
la dedicación de más tiempo y recursos
para un proceso que con el “big bag” se
ve simplificado. Al tratarse de un saco flexible, manejable
y más bajo, el acceso al interior es más
factible. Un acceso que aún es mayor si se suelta
una de las asas, con lo que el proceso de vaciado es
extremadamente más sencillo. Todo ello supone
un ahorro de energía, dinero y tiempo.
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