El aceite vegetal como carburante  
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En la actualidad los carburantes como el petróleo y las energías nucleares son muy difíciles de mantener debido a su escasez y su masiva utilización. Ante estos problemas, el futuro energético cuenta con algunas alternativas como por ejemplo el uso de carburantes no fósiles.
 
 


Actualmente la directiva 2003/30/CE del Parlamento Europeo del 8 de mayo de 2003, "aboga por promover la utilización de biocarburantes en los transportes". A partir del 1 de enero de 2005 entró en vigor por lo que hoy en toda Europa es perfectamente legal circular con aceite vegetal, aunque países como Francia persiguen a sus conductores, mientras que en Alemania te venden aceite de colza en las gasolineras y libre de impuestos. Y es que los aceites vegetales no son los más utilizados porque los lobbies petroleros presionan a los Estados.

Para conseguir los aceites vegetales utilizados en la producción de biodiésel se utilizan plantas oleaginosas que precisan una preparación consistente en un desengomado y filtración previos. Después de haber sometido a las semillas a un calentamiento y a la acción de un solvente para lograr rendimientos de extracción de aceite del 100 por cien, las semillas son prensadas mecánicamente para separar la semilla de la torta. De este proceso se consigue, por un lado, el aceite que sirve como combustible vegetal y, por otro, la torta, la cual tiene un alto contenido en proteínas y se comercializa como alimento animal.

Desde que Rudolf Diesel inventase el diesel en 1892 hasta el día de hoy, se ha evolucionado mucho en la fabricación de carburantes. De hecho, Diesel utilizó en el año 1900 aceite de cacahuete como combustible para la demostración de la adaptabilidad del motor. No obstante, la industria automovilística ha ido desarrollando sus motores para utilizar gasóleo por lo que los aceites vegetales sin modificar pueden causar problemas en estos. Para evitar esta complicación se recurre a la transformación química mediante un proceso de transesterificación capaz de mejorar substancialmente las características como carburante de los aceites vegetales.

 

 
   
   
 
Reacción de transesterificación
 
 

 

La obtención del biodiésel se basa en la reacción con metanol o etanol (transesterificación) de las moléculas de triglicéridos para producir ésteres. De esta manera se consigue que, las moléculas grandes y ramificadas iniciales, de elevada viscosidad y alta proporción de carbono, se transformen en otras de cadena lineal, pequeñas, con menor viscosidad y porcentaje de carbono y de características físico-químicas y energéticas similares al gasóleo de automoción. El biodiésel puede utilizarse como único combustible o en mezclas con el gasóleo sin efectuar ninguna modificación en el motor.

Este proceso químico es relativamente sencillo, aunque es necesario que se optimicen las variables de todos los pasos que se realicen como, por ejemplo, el exceso de metanol, la catálisis del mismo, desactivación del catalizador, agitación, temperatura…

En cuanto a los costes de este proceso hay que indicar que varían mucho dependiendo de la capacidad de la planta de transformación. Para una planta de 500.000 t/año los costes totales (incluida la extracción, el refino y la esterificación) se situarían en torno a las 140,6 €/tonelada de biodiésel. Puesto que por cada litro de biodiésel producido es necesario un litro de aceite vegetal, de no contar con subvenciones, el coste actual de la materia prima hace inviable el proceso desde un punto de vista económico, si se realiza con los aceites tradicionalmente obtenidos por el sector agrícola.

 
   
   
   
   
 
El uso del biodiésel: positivo para muchos
 
 

 

El biodiésel es uno de los tantos combustibles ecológicos que se utilizan en la actualidad, aunque su uso no se produce a gran escala. Entre las numerosas ventajas de su utilización se encuentran: no es peligroso ni de manejar ni de transportar ya que es tan biodegradable como el azúcar, es 10 veces menos tóxico que la sal de mesa y su temperatura de inflamación es de cerca de los 150º C. Además, el uso de biodiésel puede alargar la vida de los motores mucho más que los lubricantes convencionales; de hecho, se ha comprobado en varios estudios que limpia los inyectores del motor.

Pero su uso no es sólo positivo para el automóvil; también supone ventajas para el medio ambiente. Puede ser fabricado a partir de productos agrícolas y ganaderos y se evita así el vertido de sustancias contaminantes. Se produce un 90 % menos de CO2 y de algunos hidrocarburos cancerígenos y es biodegradable.

El hecho de que estos aceites vegetales no sean muy conocidos ni utilizados como combustibles no quiere decir que no sean una alternativa para el futuro; un futuro que no está tan lejano. Aunque ésta no es la única opción para los días venideros sobre el uso de combustibles; otra alternativa es reducir el consumo de energía y utilizar lo necesario ya que el gasto de energía es superior a la de nuestras necesidades.

 

 
   
 
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