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Los
puntos limpios o centros de recogida voluntaria de residuos
son instalaciones del servicio de recogida de basuras
que están abiertas a los usuarios para que entreguen
y depositen de forma diferenciada los residuos voluminosos
y especiales. Este tipo de instalación fija y estable
permite una clasificación e incluso un pretratamiento
de los residuos, para que se facilite su reciclaje o eliminación
diferenciada. La
tendencia actual en la gestión de los residuos
sólidos urbanos es conseguir su minimización
y su máxima valorización mediante distintos
métodos de recogida y eliminación, como
son la recogida selectiva, el reciclaje, el compostaje
o la valorización energética. Por un lado
están los residuos ordinarios que se generan diariamente
y que son recogidos con los sistemas actuales de contenedores,
bolsas, recogida selectiva, etc., y por otro lado hay
residuos voluminosos que se generan mediante sistemas
específicos para muebles, electrodomésticos,
etc. Pero existe un tipo de residuo especial generado
periódicamente, como los escombros, los aceites
o los restos de poda, que forma parte del flujo que va
a parar a los sistemas de recogida diaria de residuos.
Los
residuos no se generan con una periodicidad regular, aunque
la presencia de residuos atípicos sea significativa
en el conjunto, no es viable plantear su recogida mediante
servicios programados y regulares. En este marco nacen
los puntos limpios o también denominados desecherías,
que vienen a cubrir un vacío existente en la gestión
de la recogida de residuos urbanos para aquellas fracciones
que no se generan diariamente y que acaban integradas
en el resto de los residuos o abandonadas incontroladamente.
Estas instalaciones evitan que las fracciones inoportunas
o peligrosas se incorporen a los residuos urbanos y facilitan
que el ciudadano se desprenda de residuos que no cuentan
con un servicio de recogida estructurada. Además,
los puntos limpios representan el complemento obligado
de todo programa de recogida selectiva, introduciendo
un efecto regulador en la gestión de los residuos.
La
instalación básica de cualquier punto
limpio se compone de dos plataformas a dos niveles que
conforman la habitual figura en dientes de sierra. El
superior está destinado a os usuarios, desde
el que descargan los residuos a los contenedores, normalmente
cajas abiertas de grandes dimensiones. Los viales, tanto
superiores como inferiores deben estar diseñados
de tal modo que no se produzcan retenciones ni atascos
de los distintos vehículos.
Con el fin de garantizar una instalación
limpia y ordenada deberán tenerse en cuenta los
siguientes criterios funcionales y de diseño:
- Integración en el entorno
minimizando el impacto de tráfico en los accesos
y ruidos en el interior, para lo cual se recomienda
la creación de pantallas vegetales con fines
visuales y acústicos y un entorno ajardinado
agradable.
- Accesos separados para los usuarios
y para el servicio.
- Establecer un solo sentido de circulación.
- Señalización viaria
para la fácil localización del centro.
- Carteles informativos en la recepción
indicando horarios y tipos de residuos aceptados y
paneles indicadores en cada zona concreta de contenedores.
- Cerramiento perimetral que mantenga
el recinto inaccesible fuera del horario de apertura
y vigilancia electrónica.
- Pequeño recinto para oficina.
- Área acondicionada para la
descarga de residuos en los contenedores, preferentemente
a dos alturas, con elementos de seguridad en el nivel
superior.
- Rampas y radios de giro adecuados
para el tráfico de vehículos.
- Reserva de espacio para residuos especiales
con cubetas de seguridad cuando la tipología
del residuo lo requiera y áreas de preclasificación
y expedición de residuos seleccionados.
- Elementos de infraestructura
básica
La correcta caracterización de los
residuos recibidos en los puntos limpios es imprescindible.
Al tratarse de un servicio abierto al público puede presentarse
una casuística muy amplia, por lo que se debe mantener
en todo momento el control de los productos entregados.
Para ello, deben establecerse unas reglas de admisión
de residuos según su naturaleza.
Los residuos recogidos se diferencian en clasificados,
que son aquellos originados en pequeñas cantidades en
el ámbito doméstico, caracterizados por su toxicidad,
carga contaminante u otra propiedad relevante, y especiales,
que son asimilables a urbanos pero que requieren un tratamiento
de valorización o eliminación específico por su presencia
física (voluminosos, inertes o reciclables).
En principio, estas instalaciones pueden catalogarse como
lugares donde se gestionan residuos tóxicos y peligrosos,
por lo que pueden precisar de gestores autorizados. Esto
impide la recogida de dichos residuos, además es muy discutible
que la simple acción de recoger y reexpedir pequeñas cantidades
de residuos peligrosos responda al carácter formal que
la ley da a los gestores de estos residuos. Aunque cada
comunidad autónoma lo trata de forma diferente, lo habitual
es que las desecharías se acepten como simples centros
de recepción sin necesidad de los requisitos legales,
complejos y costosos, para la gestión de residuos tóxicos
y peligrosos. |