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La pobreza energética entra en el debate público en España

Sergio Tirado Herrero es investigador postdoctoral de la Escuela de Medio Ambiente, Educación y Desarrollo de la Universidad de Manchester, donde desarrolla su labor en el ámbito de la pobreza energética en áreas urbanas de Europa del  Este dentro del proyecto Energy Vulnerability and Urban Transitions in Europe (EVALUATE).  Anteriormente, ha formado parte del Center for Climate Change and Sustainable Energy Policy (3CSEP) de la Universidad de Europa Central (CEU) y del Grupo de Economía Ambiental de la Universidad de Alcalá (UAH). Es vicepresidente de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) y coordinador del estudio ‘Pobreza energética en España. Potencial de generación de empleo directo de la rehabilitación energética de edificios’.

Sergio Tirado Herrero, coordinador del estudio "Pobreza Energética en España"
redaccion@ambientum.com

Cuando cada mañana monto en el autobús de la ruta 143 para ir a mi oficina de la Universidad de Manchester, cojo con más o menos desgana un ejemplar del METRO para entretener los veinte minutos de trayecto hasta Oxford Road. El METRO es equivalente a periódicos gratuitos españoles como 20 minutos o ADN,  solo que con ese tono amarillo tan propio de la prensa británica que hace que las desgracias locales ocupen el triple del espacio dedicado a las noticias serias del mundo exterior.  A pesar de eso, entre artículos sobre muertes violentas de adolescentes y fotos a media página de Justin Bieber y Rihanna, muchos días es posible encontrar alguna referencia a lo mucho que les cuesta pagar las facturas de la energía a los hogares británicos. Hoy, 8 de noviembre, se trata de un artículo que recoge las sospechas de grupos ciudadanos sobre la manipulación del mercado mayorista del gas por las empresas suministradoras, y que recuerda de alguna manera al escándalo del amaño del Libor de junio de 2012. La semana pasada era Sam Laidlaw, director ejecutivo de la compañía a la que pertenece British Gas, el  que estaba en el punto de mira incluso después de renunciar a un bonus por valor de 1,7 millones de libras (unos 2 millones de euros) por una decisión “personal” tras reconocer las dificultades a las que se encontraban muchos hogares británicos para pagar la calefacción y entender que la confianza de la sociedad en las compañías energéticas se encontraba bajo mínimos.  El 29 de octubre, ejecutivos de alto rango de las Big Six – las seis grandes suministradoras de energía – tuvieron que pasar por el parlamento británico para ser interrogados públicamente por los diputados sobre el rápido aumento de sus precios, lo que unos días antes les había valido la “maldición” del Arzobispo de Canterbury, el prelado más importante de la iglesia anglicana. Una de esas seis grandes empresas (Scottish Power), subsidiaria de Iberdrola,  fue condenada el 22 de octubre a devolver  7,5 millones de libras (9 millones de euros) a  140.000 clientes a los que proporcionó información engañosa sobre los ahorros que podrían obtener si cambiaban de suministradora.

En Reino Unido, jecutivos de alto rango de las seis grandes suministradoras de energía tuvieron que pasar por el parlamento británico para ser interrogados públicamente por los diputados sobre el rápido aumento de sus precios.

Quizás esta abultada presencia en la prensa del Reino Unido se deba a una estrategia editorial que explota este tipo de noticias en otoño, cuando el frio empieza a apretar y muchos se preparan para hacer frente a facturas de luz y gas más cuantiosas. Pero es más que posible que se trate de una preocupación de fondo de la sociedad británica. No es casualidad que el concepto de la pobreza energética (fuel poverty) proceda originalmente del Reino Unido, que es además el estado de la UE con más experiencia – aunque no necesariamente con más éxito – en la lucha contra esta forma de pobreza.  Prueba de la relevancia política de este problema es que el Partido Laborista anunció en su conferencia política del pasado septiembre la promesa electoral de congelar los precios de la energía por un periodo de 20 meses si gana las elecciones en 2015.

Rehabilitación / stock.xchng

En España llevamos muchos años de retraso con respecto del Reino Unido. Quizás esto se explique por lo relativamente templado del clima en muchas partes del país, y también porque los precios de la energía, que es normalmente el elemento más visible y controvertido de la pobreza energética, no han sido objeto de debate público hasta hace relativamente poco tiempo. Sin embargo, en los últimos meses, semanas y días se están sucediendo avances sorprendentes en lo que hasta el año pasado era casi un desierto, con excepciones como el Día de la Lucha contra la Pobreza Energética organizado el 10 de febrero de 2012 por la Asociación de Ciencias Ambientales en coincidencia con el Fuel Poverty Awareness Day del Reino Unido. Quizás la acción más destacada, por lo reciente y lo relevante, sean las concentraciones convocadas el pasado 23 de octubre por la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético en más de 15 ciudades españolas para denunciar la situación de los hogares en pobreza energética en nuestro país. Un poco antes, en septiembre, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) lanzó la web quieropagarmenosluz.org  inspirada en los mecanismos de collective switching con el fin de aumentar la competencia en los mercados mayoristas y con la esperanza de reducir la factura de la luz y el gas de los hogares. A pesar de que tan solo una pequeña suministradora concurrió a la subasta, la propuesta de la OCU consiguió que casi medio millón de hogares se declarasen como potenciales interesados y enviasen sus datos de consumo doméstico. Iniciativas de este tipo tienen entre otros objetivos poner de manifiesto las deficiencias del mercado regulado. En esta línea, colectivos como Economistas frente a la Crisis, o el Observatorio Critico de la Energía han criticado duramente el funcionamiento del sistema eléctrico español, en el que el déficit de tarifa eléctrica aparece como un problema que encapsula gran parte del descontento expresado por dichas organizaciones y por una parte de la sociedad civil. En este proceso, los medios de comunicación han desempeñado también un cierto papel. Como ejemplo más significativo hay que recordar el impacto mediático de Oligopoly – El Juego de la Energía, el capítulo del programa ‘Salvados’ de Jordi Évoleen el que de forma aparentemente didáctica se explicaban los puntos negros de la estructura del mercado energético nacional. Prueba de su éxito es también la secuela #Oligopoly2. El imperio eléctrico contra todxs, un documental de bajo coste financiado por crowdfunding en el que se ahonda en crítica al sistema eléctrico español.

El Partido Laborista anunció en su conferencia política del pasado septiembre la promesa electoral de congelar los precios de la energía por un periodo de 20 meses si gana las elecciones en 2015.

Los partidos políticos no son ajenos a estos desarrollos, a pesar de que en una encuesta organizada por la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) poco antes de las elecciones generales de noviembre de 2011 mostraran en el mejor de los casos una comprensión somera de la pobreza energética como problema ambiental y social. Las formaciones de izquierda parecen estar especialmente interesadas en utilizar las cifras de pobreza energética en su acción parlamentaria como partidos de oposición.  En junio de 2013, el grupo parlamentario de la Izquierda Plural lanzó una moción para una ambiciosa remodelación de la política energética de España que mencionaba explícitamente la pobreza energética entre sus prioridades y solicitaba una auditoría independiente del déficit tarifario. La propuesta fue rechazada por el voto en contra de los diputados del Partido Popular y la abstención de los del PSOE. Casi en paralelo, el Partido Socialista presentaba una proposición no-de ley, en la que reclamaba al gobierno programas y dotaciones presupuestarias específicas para combatir la pobreza energética. A la vuelta del curso parlamentario, la pobreza energética volvía a la escena política nacional con una moción presentada por el Partido Socialista el 22 de octubre en el Senado que pretendía que el gobierno aprobara medidas contra la pobreza energética e incluía una propuesta de creación de un Fondo de Emergencia dotado con al menos 1.000 millones de Euros. La Izquierda Plural ha vuelto también a la carga y ha presentado el 8 de noviembre una elaborada propuesta en forma de proposición de ley de medidas para prevenir la pobreza energética, mientras en paralelo el PSOE presentaba la propuesta de considerar el agua y la energía como nuevos  derechos ciudadanos en su conferencia política de otoño de 2013. En muchos de estos debates y propuestas se están utilizando las cifras de porcentaje de hogares y número de personas afectadas,  así como de muertes prematuras debidas a la pobreza energética, que presentó la Asociación de Ciencias Ambientales en marzo de 2012 en su informe ‘Pobreza energética en España’.

En España los precios de la energía no han sido objeto de debate público hasta hace relativamente poco tiempo

A ras de suelo, la acción local también va ganando protagonismo, principalmente en Cataluña. Ejemplos recientes son, en primer lugar, la Mesa Municipal sobre la Pobreza Energética de Gerona constituida a finales de septiembre a iniciativa del ayuntamiento. Y la ONG Ecoserveis, pionera en el estudio de la pobreza energética en España, ha puesto en marcha un grupo de voluntariado junto con la Fundación ABD para ayudar a familias en vulnerabilidad energética y exclusión social del entorno de Barcelona a entender y reducir sus facturas de la energía.

Edificio / @ stock.xchng

Lo que esta apresurada recolección de eventos indica es una rápida y reciente incorporación de la pobreza energética en el lenguaje y las prioridades no solo de organizaciones de la sociedad civil, sino también de instituciones políticas formales como son los partidos políticos. En una primera mirada, da la sensación de que la pobreza energética entra como un argumento adicional para reforzar posiciones preexistentes críticas con el funcionamiento del sistema energético español, especialmente la parte del suministro eléctrico.  En ellas se mezclan, a veces de forma acrítica,  elementos dispares como la protección de los hogares vulnerables y reivindicaciones clásica de organizaciones ecologistas como el apoyo a las renovables, a los que se añaden nuevos planteamientos políticos que reclaman la democracia energética (por ejemplo mediante el autoconsumo de renovables) frente a la tiranía energética impuesta por los grandes suministradores, todo ello en el contexto general de las protestas sobre los efectos de la crisis y las políticas de austeridad. Es posible que la intensidad del debate público sobre la pobreza energética en España aun este por detrás de la del Reino Unido. Pero ya no hay dudas de que el debate existe, de que tiene características especiales por haber aparecido en una coyuntura crítica en la historia reciente de nuestro país y de que probablemente influirá perceptiblemente en la evolución futura de la política energética española

Los comentarios de los lectores

15/12/2014 0:04:14
Os dejamos una entrevista que le hicimos a Sergio Tirado en el Cualquier Día Programa de la Radio Universitaria de Alcalá: ¿Qué es la pobreza energética? Entrevista a Sergio Tirado http://www.ivoox.com/2238386
J. Batallev

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