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Ambientum - Revista Ecotimes - Enero

Suelos y residuos

Artículo

Luces y sombras de la nueva Ley de residuos

Por Antonio Barrón,
director de Empresas Adheridas y Comunicación de Ecoembes
redaccion@ambientum.com

envases

La nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados, aprobada el pasado mes de julio, transpone al ordenamiento jurídico de nuestro país la Directiva europea 2008/98 de residuos. Esta nueva norma trae consigo importantes novedades para el sector del reciclado en el que Ecoembes lleva trabajando los últimos 13 años como Sistema Integrado de Gestión que se encarga de la recogida selectiva de los envases ligeros (envases de plástico, latas y briks) y los envases de papel y cartón.

Se trata de una herramienta ambiciosa y necesaria que rediseña el marco normativo actual, incrementando de manera significativa las políticas medioambientales de nuestro país. En este sentido, se incluyen puntos positivos como la responsabilidad ampliada del productor que, bajo el principio de “quien contamina paga”, obliga a los fabricantes de cualquier producto que con el uso se convierta en residuo a responsabilizarse de su gestión y tratamiento. Este compromiso, que hasta el momento sólo vinculaba a las empresas que ponían envases en circulación, se extenderá a otro tipo de bienes. Asimismo, la Ley hace especial hincapié en la prevención, una actividad enfocada a disminuir el peso y el volumen de las materias primas empleadas en la fabricación de envases. Así el texto exige que antes de 2020, la generación de residuos deberá reducirse un 10%, teniendo como referencia los datos de 2010. El objetivo de esta iniciativa es influir en el diseño de los envases de cara a reducir su efecto nocivo para el medio ambiente. Es decir, abordar el problema desde el principio de la cadena.

Desde Ecoembes valoramos muy positivamente que se haya dado ese empuje a la prevención, una actividad para nosotros imprescindible desde el punto de vista de la gestión de residuos de envases. En este sentido, llevamos trabajando más de 12 años con nuestras empresas adheridas para implantar medidas de prevención. En total se han puesto en marcha más de 26.000 acciones gracias a las cuales se ha logrado ahorrar no sólo materia prima, sino también energía y agua. Una muestra de lo que significa prevención es que entre 2009 y 2010 se dejaron de emplear 56.000 toneladas de materias primas gracias a la implantación de medidas de este tipo.

El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno es sistema más caro y menos eficiente.

Si bien el nuevo enfoque sobre la prevención y la responsabilidad ampliada del productor nos llena de esperanza, existen otros puntos en la Ley que nos preocupan. Nos inquieta la pérdida de importancia de la normativa actual durante el periodo transitorio del nuevo texto, que será de 3 años. Durante ese tiempo la Ley que hasta ahora estaba vigente queda convertida en reglamento, lo que significa que todas las modificaciones que se decidiese introducir desde el Gobierno, no tendrían que pasar por el Congreso de los Diputados para su aprobación. Bastaría con un Decreto Ley o una Orden Ministerial para cambiar la legislación, dejando sin voz ni voto al resto de los actores implicados.

Otro punto que encontramos especialmente conflictivo es el referente a la implantación de un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), un sistema a través del cual los ciudadanos pagarían un depósito a la hora de comprar productos de bebidas envasados en el punto de venta. Esta cantidad se les devolvería si devuelven el envase usado al comercio siempre y cuando esté en óptimas condiciones. La normativa anterior, del año 1997, ya ofrecía a las empresas la posibilidad de elegir entre adherirse a un Sistema Integrado de Gestión o crear un Sistema de Depósito Devolución y Retorno y en este marco de libertad, y la mayoría de ellas decidieron optar por el SIG. Pero el SDDR traería más problemas consigo.

antonio

En la actualidad se plantea un SDDR para recoger las botellas de plástico de agua, zumos y refrescos, así como las latas de refrescos o cervezas. Esto representa el 9% del total de envases domésticos. Destacar que el 68,1% de los envases de bebidas fabricados en plástico o metal, los gestionados por Ecoembes, ya se están reciclando.

Según un estudio elaborado por la consultora Sismega, la implantación de este sistema supondría un desembolso inicial de 465 millones de euros, y esto sólo comprendería la inversión en máquinas de recogida y la creación de plantas de conteo para todos aquellos pequeños comercios que no puedan instalar una máquina. Una vez empleada esta suma de dinero, el sistema tendría un coste anual de 910 millones de euros, a los que habría que sumarle los costes de estructura y comunicación, que serían unos 45 millones de euros. En el otro lado de la balanza deberíamos colocar los ingresos por la venta de los envases recuperados, las retribuciones por la publicidad que se podría albergar en las máquinas recuperadoras y los ingresos por los envases no devueltos, cuyo depósito pasaría a manos de la empresa que gestionase las máquinas. Todo esto generaría unos ingresos estimados de 385 millones, la mayoría de los cuales provendrían de los depósitos. De aquí podemos extraer dos conclusiones: la primera, que el sistema genera muchos más gastos que ingresos, y alguien deberá hacerse cargo de ese déficit de 583 millones; y la segunda, que el sistema se sustenta principalmente en los consumidores que no devuelven el envase, lo que significa que no se puede alcanzar tasas de recuperación muy altas puesto que entonces el sistema sería económicamente insostenible.

Gracias a la colaboración de ciudadanos, empresas y administraciones públicas se han recuperado más de 12 millones de toneladas de envases en 14 años

Por otro lado, al margen de las grandes empresas de distribución, el pequeño comercio no podrá afrontar la implantación de máquinas de devolución tanto por coste como por espacio, lo que significa que tendrá que recoger dichos envases de manera manual con los costes adicionales de personal, pérdida de espacio para almacenamiento y costes de logística que ello supondría.

Se trata a todas luces de un sistema más caro y menos eficiente. Así, según detalla el mismo informe, la gestión del SDDR sería 8,1 veces más cara que la del SIG.

A todo esto hay que sumar los problemas que generaría a los ciudadanos que hoy en día tienen debajo de su casa un contenedor amarillo en el que pueden depositar sus bolsas con los restos de sus envases 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año. Sin embargo, si finalmente se establece el SDDR, deberían llevar a cabo una nueva separación en sus hogares, puesto que el contenedor amarillo seguiría existiendo para recoger el resto de los envases como la botella de aceite o la lata de conserva, y sólo podrían deshacerse de esta nueva fracción en horario comercial. Además hay que tener en cuenta que las latas y las botellas deberán devolverse en perfecto estado pues si no es así la máquina no reconocerá el envase y no devolverá el depósito.

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Desde Ecoembes, como entidad sin ánimo de lucro que somos, siempre hemos trabajado de manera eficiente, entendiendo la eficiencia como el equilibrio entre los costes generados, los resultados obtenidos y los efectos medioambientales producidos. Teniendo esto en mente, hemos logrado cambiar los hábitos de los ciudadanos en un tiempo récord. Cuando empezamos a trabajar en la recogida selectiva, en 1998, sólo se reciclaron el 5% de los residuos que se generaron, sin embargo, tras años de campañas de formación y concienciación ciudadana, hemos conseguido que en 2010 se reciclasen casi el 66% de los envases que se pusieron en el mercado a través del SIG. En este periodo, gracias a la colaboración de ciudadanos, empresas y administraciones públicas se han recuperado más de 12 millones de toneladas lo que ha supuesto un ahorro de 10,3 millones de toneladas de CO2, 11,9 millones de Mwh (lo que equivale al consumo anual de 1,1 millones de ciudadanos) y de 282 millones de metros cúbicos de agua, o lo que es lo mismo, el consumo anual de agua de 5,1 millones de habitantes. Sin duda, hemos dado un paso de gigante en el reciclado en nuestro país, pero este camino todavía no se ha terminado. Por eso, nosotros confiamos en que el mejor camino es continuar ayudando a los ciudadanos a que cada día reciclen más y mejor, nuestra experiencia nos ha enseñado que cuanto más fácil resulte la separación mayor será la tasa de reciclado. Por eso no creemos en cambios de sistema, por eso confiamos en los ciudadanos, las empresas y las instituciones públicas y en su compromiso con el medio ambiente. Gracias a ellos hemos llegado hasta aquí y gracias a ellos seguiremos reciclando en el futuro.

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