Lo que me planteo no es si el lobo es amigo o enemigo de las personas, el lobo es el lobo, especie de la fauna europea que lleva varios miles de años ocupando el territorio, compitiendo con otras
Roberto Hartasánchez preside el Fondo para la protección de los animales salvajes, Fapas.
especies salvajes y, desde hace tan solo unos pocos, quizás no más de tres o cuatro mil, contra el hombre que como especie, se ha adueñado de un territorio que históricamente no le pertenecía, pero que ejerciendo la supremacía de su inteligencia, se ha adueñado de él.
Lo que realmente sucede ahora, contemporáneamente, es que la figura del lobo, su presencia sobre el paisaje, le crea amigos y enemigos Y evidentemente, ante una situación tan dispar, lo lógico es que este animal sea centro de una agria polémica. Pero, ¿por qué razón se odia o venera al lobo?
La respuesta no es sencilla pues esta polémica ha llegado hasta nuestros días como la prolongación de una batalla que ya se inició hace cientos de años. Bien es cierto que en la antigüedad, el lobo debía de tener pocos amigos, más bien, la sociedad,
Un lobo observa a su presa.
compuesta mayoritariamente por personas vinculadas al campo, han tenido en el lobo un enemigo secular, pero a la vez, el lobo ha fascinado con su salvaje presencia.
Será un reconocimiento humano hacia una especie a la que el hombre no ha conseguido someter y mucho menos eliminar. Los grandes enemigos siempre son
"El lobo posee un gran ejército de defensores que lo admiran y protegen"
odiados, pero al mismo tiempo su resistencia, tenacidad o lo que sea en su comportamiento, también causa fascinación.
El cambio socioeconómico y cultural de nuestra sociedad moderna, nos lleva a depender más de los hábitos urbanos que de los rurales y quizás encontremos aquí una respuesta de por qué ahora el lobo posee un gran ejercito de defensores que lo admiran y protegen, en
El perfil de un lobo frente al sol. /Ambientum
detrimento de pequeños sectores sociales vinculados al mundo rural que lo soportan. y lo odian.
Sea cual sea la razón de una u otra situación, el hecho real es que el lobo como elemento biológico es el producto de un proceso evolutivo que se establece en el territorio de acuerdo a lo que técnicamente se conocen como leyes ecológicas.
Cada especie desempeña un papel en la naturaleza y evidentemente el lobo no ha de ser una excepción. Ha cumplido durante miles de años el papel de predador, controlador de
"La norma debe impedir que el lobo desaparezca de
los territorios donde aún vive"
otros animales y por tanto por derecho propio, por derecho natural, el lobo debe de mantenerse como especie viva en los ecosistemas actuales.
Esta es la razón, por la que esta especie se encuentra protegida, apoyada socialmente por normas legales que deben de impedir que el lobo desaparezca de los territorios donde aún hoy en día vive. Planteado así, pensaríamos que es el hombre el que decide donde puede vivir y cuantos puede haber. Pero no, una vez más lo salvaje de la especie supera la capacidad del hombre racional.
Bien es cierto que el lobo ha sido extinguido de muchos países, de muchos territorios de todas partes del mundo, pues el lobo ha conseguido ocupar gran parte de los territorios del planeta. Pero no es menos cierto que ha conseguido sobrevivir pese quizás a una de las
Una manada de lobos. /
persecuciones más activas y efectivas que el hombre ha aplicado a otro ser vivo.
Siendo así, ahora que la moderna sociedad urbana demanda su conservación, la respuesta de este animal indómito no es someterse a los criterios técnicos de los científicos o de los gestores de los espacios naturales. Una vez más responde con comportamientos propios, innatos de su especie y desafía al propio proceso de protección legal respondiendo con una capacidad de proyección poblacional más allá de lo previsto.
Vamos que el lobo no precisa de la ayuda de los conservacionistas para sobrevivir, su capacidad biológica le defiende ante cualquier apuesta en su contra.
"No es extraño que el lobo genere tantas pasiones; para quien lo sufre es un enemigo excepcional"
No es de extrañar que el lobo genere tantas pasiones. Quién lo sufre, hasta la desesperación por saber que tiene que compartir el territorio con tal excepcional enemigo, quien le conoce, lo estudia o le favorece su vida queda fascinado por lo indómito de su comportamiento.