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Especial incendios
  Quien vive en el monte apostará por defenderlo
Edición Especial junio 2007  

Entre 1995 y 1999 el 40% de los incendios forestales en Castilla y León ocurría en 42 municipios, lo que supone un 1,9% del total. Curiosamente en Soria, con la mayor superficie forestal de Castilla y León, la incidencia es prácticamente nula, ya que el bosque representa una de sus principales formas de vida. Las autoridades autonómicas crearon hace algunos años el Plan 42 que se amplía ahora a 154 municipios y lleva a cabo una campaña para fomentar la participación.

Una tradición del fuego como herramienta relacionada con la limpieza del monte y una falta de tradición cultural forestal, principales causas de los incendios en Castilla y León, hacen que las poblaciones locales que sufren incendios no den importancia al problema.

En algunos casos los incendios relacionados con actividades humanas no son intencionados. Las negligencias ocupan también cierto porcentaje en la casuística de los incendios. Sin embargo, la mayoría de las veces los incendios relacionados con la actividad humana son provocados y utilizados como herramienta de presión en conflictos personales, sociales o con la Administración.

Fuente: Junta de Castilla y León, Consejería de Medio Ambiente

Estos incendios relacionados con la actividad humana no inciden de igual manera en todo el territorio de Castilla y León, sino que son más frecuentes en comarcas del noroeste (León y Zamora), el norte de Burgos, el sur de Ávila y el oeste de Salamanca. Por este motivo se inició el Plan 42, que en su origen se destinaba a los 42 municipios de Castilla y León (1,9% del total) en los que se producían el 40% de los incendios forestales de la Comunidad. Entre 1995 y 1999, el número total de incendios generados en esos 42 municipios ascendió a 3.862. Ésa es una de las razones por las que en la actualidad el Plan 42 abarque un total de 154 municipios.

Fuente: Junta de Castilla y León, Consejería de Medio Ambiente

En noviembre de 2002 comenzó el trabajo de los técnicos en las siete comarcas implicadas inicialmente en el Plan 42. El Plan 42 es un proyecto de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León que nace de un estudio en el que se comprueba que el 40% de los incendios forestales que sufre la Comunidad Autónoma se originan en 42 municipios. Como consecuencia, se pone en marcha un plan que pretende concienciar a los habitantes de esos municipios de la importancia de la utilización de labores alternativas al uso del fuego para conseguir los mismos objetivos. El primer paso era informar a cerca de la existencia del plan y fomentar la implicación y la colaboración de la sociedad en la puesta en marcha de sus diferentes líneas de trabajo. En los distintos municipios se llevan a cabo reuniones y juntas con asociaciones locales, que facilitan el contacto con la población interesada. Por eso, Ana Blanco, trabajadora del sector forestal en Ávila, cree que “lo más interesante del Plan 42 es que es cercano a la gente, es bueno hablar con la gente mano a mano y plantear el problema. En general, estas son condiciones que escasean”.
Entre las medidas que se han tomado para eso está la puesta en marcha, a escala regional, de una publicación periódica sobre el Plan que recoge información y noticias tanto de las actuaciones llevadas a cabo como de experiencias. Jesús Rodríguez, propietario de castaños en Prefacio (Zamora) ha asistido a varias reuniones del Plan 42 y le parece “de suma importancia la formación medioambiental, ya que existen numerosas falsas creencias que creemos a pies juntillas hasta que alguien nos hace caer en nuestro error”.

La solución del problema de los incendios pasa, según se desprende de las evaluaciones realizadas en el Plan 42, por encontrar, entre todos los implicados en el problema, alternativas viables de desarrollo socioeconómico ligado al monte para las comarcas en que este problema es más grave. “Sobre todo, te enteras de cómo organiza otro ganadero su explotación y te da ideas para la tuya” señala Mª Verónica Juárez Fernández, ganadera de Muelas de los Caballeros (Zamora).

El primero de los ámbitos en el que se ha trabajado es el del fomento de la participación y de la interacción de todos los sectores y agentes implicados en la puesta en marcha del Plan Forestal de la Montaña Occidental de León, un territorio bastante afectado por los incendios.
Según los datos facilitados por la Consejería de Media Ambiente, “éste es un proyecto a medio y largo plazo que será útil para debatir sobre los modelos deseados de territorio y de paisaje y a cerca de por dónde deben ir las grandes líneas y directrices de gestión del territorio forestal. Es la población residente en la zona la protagonista de la elaboración del Plan Forestal”.

Para incentivar el cambio de hábitos en la gestión del monte, diversas entidades promueven diferentes líneas de ayudas económicas, colocan carteles y resúmenes divulgativos que faciliten la comprensión del lenguaje de los Boletines Oficiales de la Junta de Castilla y León y realizan jornadas informativas generales para difundir las subvenciones. También se pone a disposición de la población un técnico comarcal que resuelva dudas que puedan surgir a la hora de rellenar las solicitudes y se está llevando a cabo el seguimiento y control de las obras o mejoras a las que iban orientados los distintos proyectos.

Lucha contra el fuego desde las aulas.

Desde su puesta en marcha en el año 2003, el Plan 42 cuenta con el apoyo de más de 10.000 escolares de las provincias de Ávila, Burgos, León, Salamanca y Zamora, que han tenido la oportunidad de comprobar in situ los efectos provocados por los incendios forestales y la repercusión en el entorno.

Aún así, el Plan 42 está actuando excesivamente sobre la población escolar, mientras que el gran reto es llegar a quienes, por su trabajo, son los principales destinatarios del uso de prácticas regeneradoras menos dañinas para el entorno.

Con el fin de paliar este problema, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León ha invertido en los últimos 4 años más de 200.000 € en educación ambiental, que ha resultado ser una de las herramientas de gestión más válidas para atajar este problema. Los efectos de esta actuación están dando fruto, ya que el número de incendios forestales producidos en Castilla y León a lo largo de 2006, ha descendido más de un 38% con respecto a 2005.


Natalia Neira

Finalista Certamen
de Joven Periodismo Ambiental