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Frente a la necesidad de
reducir las emisiones de gases causantes del efecto invernadero
en las tradicionales centrales térmicas que emplean
carbón como materia prima y, dentro del ámbito
de planes de renovación y ampliación energética,
están proliferando las Centrales de Gas de Ciclo Combinado
(CGCC), las cuales se basan en la combinación de un
ciclo de combustión de gas enlazado con una turbina
más un ciclo de recuperación del calor resultante
conectado a otra turbina y, en ambos casos, conectadas a sendos
generadores.
En los
procesos convencionales de combustión de carbón
en las centrales térmicas se producen dos problemas
principales; la emisión de contaminantes y el bajo
rendimiento.
- La
famosa lluvia ácida está provocada principalmente
por los óxidos de azufre que, emitidos a la atmósfera,
se convierten en ácido sulfúrico. Por otro
lado, los óxidos de carbono y nitrógeno son
los causantes del efecto invernadero. De forma general,
para producir un kilowatio por hora a partir de carbón,
se genera un kilogramo de CO2, en el caso del fuel se origina
750 gramos y si el combustible es gas, resultan 350 gramos.
- El
calor producido en la combustión se emplea para producir
vapor que mueve una turbina y ésta, a su vez, un
alternador, produciéndose así la electricidad.
Una buena parte del calor generado en este proceso se pierde.
Para mejorar
los rendimientos, en su día se experimentó con
el llamado «ciclo combinado», donde los gases
resultantes de la combustión se introducen en una turbina
y la energía calorífica desprendida se transforma
en vapor de agua en una caldera de recuperación para
ser introducido en una segunda turbina, aunque también
existe como alternativa el ciclo combinado con gasificación
integrada, donde se gasifica el carbón y, tras un tratamiento
de los gases obtenidos, se quema en un proceso como el citado
anteriormente.
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| Para
ello se contemplaba en su día una inversión
de 9.000 millones de euros en este tipo de energías,
o sea, cogeneración, ciclos combinados y energías
renovables. Sumando a esto la mayor retribución de
los kilovatios considerados “verdes”, se ha llegado
a una situación en el panorama energético español
donde las grandes compañías eléctricas
(Endesa e Iberdrola) han apostado por el mercado de estas
energías limpias y, de forma especial, por los ciclos
combinados.
Según
las previsiones del gobierno, aproximadamente a finales del
año 2.010 la generación de energía renovable
supondrá el 29% del total y la de gas natural se triplicará
hasta alcanzar el 33%, mientras que la del carbón se
reducirá a la mitad, hasta un 15%.
Iberdrola
pretende instalar hasta el año 2.006, centrales de
gas con una potencia total de 3.600 MW y otros 2.600 MW en
renovables, lo que supone un 32% más de capacidad instalada
hasta alcanzar los 25.101 MW. Por su parte, Endesa también
va a incrementar en más de 5.600 MW la energía
procedente de centrales de ciclo combinado y energías
renovables a pesar de que el 44,5% de su energía todavía
procede del carbón.
Por otro
lado, frente a esta gran expansión energética,
los sectores críticos plantean tres problemas principales;
- Al
emplear una materia prima que se importa principalmente
del Norte de África, ya que en España las
existencias son reducidas, se crea una dependencia directa
de otros países y del mercado internacional, afectados
por cambios sociales, políticos, económicos,
etc. que pueden alterar drásticamente el valor del
gas y, con ello, el precio de la energía.
- Se
reduce el empleo del carbón nacional como materia
prima, fomentando la desaparición de nuestra propia
industria minera, con las consecuencias sociales que ello
conlleva.
- La
pretendida reducción de las emisiones contaminantes
puede no alcanzarse debido al actual ritmo de crecimiento
económico que precisa mayor cantidad de energía
que debe ser abastecida por más centrales de ciclo
combinado que emitirán más cantidad de contaminantes.
Actualmente
existen proyectos de inmediata ejecución y/o puesta
en marcha en la práctica totalidad de las Comunidades
Autónomas; Cataluña, Extremadura, Andalucía,
País Vasco, Galicia, etc. Concretamente destacan proyectos
como “Bahía de Bizkaia”, donde una CGCC
(Bahía de Bizkaia Electricidad) con una potencia de
800 MW está directamente asociada a otra de regasificación
(Bahía de Bizkaia Gas), la reciente puesta en marcha
de una planta en San Roque con otros 800 MW, los proyectos
de Barcelona (Cubelles, 1.600 MW y puerto de Barcelona, 800
MW), etc.
Por todo
ello, parece que estamos en el periodo inicial de una época
que durará como mínimo unos 30 años donde
la producción energética a partir de gas natural
va a suponer una parte importante del total. A la terminación
de este periodo, lo más probable es que esta energía
se considere “sucia” y las renovables se encuentren
mucho más desarrolladas que en la actualidad y puedan
suministrar mayor cantidad de energía a la sociedad. |