| Dentro
del campo de las nuevas tecnologías en la industria, el empleo
del plasma en muy diversas aplicaciones está destacando por su
gran velocidad de expansión y desarrollo. Actualmente se emplea
en los usos más simples, como método de análisis
químico en la detección de compuestos, hasta la fabricación
de circuitos integrados de semiconductores, templado de piezas industriales,
recubrimientos anticorrosivos, obtención de superconductores, etc.
y eliminación de residuos.
En este último
sector, la tecnología de plasma se encuentra a nivel mundial en
una fase todavía muy inicial, existiendo muy pocas instalaciones
industriales de este tipo, pero dada la gran diversidad de posibles aplicaciones
del plasma y puesto que esta tecnología se presenta como un medio
nuevo y de gran eficacia para el tratamiento de los residuos, es previsible
un desarrollo de forma específica en la eliminación de residuos
y un incremento en el número de instalaciones dedicadas a la eliminación
de residuos, especialmente los considerados como peligrosos.
Según
el uso al que se destine el plasma, existen diversas variantes del mismo,
pero básicamente se puede definir como un gas que contiene cierta
parte de sus átomos básicos ionizados y, se caracteriza
por contener gran cantidad de energía, ser un buen conductor eléctrico
y reactivo químico.
En el caso de
la eliminación de residuos, el plasma se encuentra a temperaturas
extremas, superiores a los tres mil grados, obtenidas a partir del calentamiento
mediante un arco eléctrico. Al introducir cualquier tipo de residuo
en un horno de plasma a altas temperaturas y energías, se consiguen
destruir sus moléculas estables, desintegrando prácticamente
el residuo original, convirtiéndolo en una masa vitrocerámica,
de propiedades físico-químicas completamente diferentes
a las iniciales.
A diferencia
de cualquier otro tratamiento térmico de residuos (incineración,
gasificación, pirólisis, etc.) y debido a que no se trata
de un proceso de combustión, sino de atomización de la materia,
no se producen emisiones contaminantes a la atmósfera (dioxinas
y similares) ni cenizas, tan solo quedan gases simples y un sólido
inerte completamente vitrificado que puede ser empleado en la construcción,
para la obtención de mobiliario urbano, como elemento decorativo,
etc.
Por otra parte
y, en similitud con los procesos de combustión, es posible la recuperación
de calor para la obtención de energía eléctrica.
En la actualidad
existen únicamente instalaciones que empleen esta tecnología
en la eliminación de residuos en Japón, Canadá y
Francia, a las que se sumará el año que viene, según
las previsiones establecidas, otra más que el grupo Hera Holding,
dedicado al tratamiento de residuos, va a instalar en Alcorisa (Teruel).
Esta instalación
empleará tecnología desarrollada por la empresa canadiense
RCL y las antorchas de plasma de la empresa francesa Europlasma, mediante
las cuales logrará temperaturas entre tres mil y ocho mil grados.
La inversión global asciende a 26 millones de euros, de los cuales,
el 30% será aportado por la Unión Europea a través
del programa Miner.
Esta instalación se destinará a la eliminación de
residuos clase III (tóxicos y peligrosos), principalmente los que
actualmente se exportan porque en España no existen instalaciones
para su tratamiento y tendrá una capacidad de 32.000 Tm/año,
superior a las otras instalaciones existentes en el mundo.
Se podrán eliminar
en esta planta residuos como compuestos orgánicos persistentes,
PCBs, lodos industriales, pesticidas, amianto, cenizas de inineradoras,
etc, generando finalmente unas 7.000 Tm/año de material vitrocerámico.
Según
fuentes especializadas, en unos pocos años, el número de
este tipo de instalaciones se multiplicará en todo el ámbito
de la Unión Europea y en el resto de países industrializados,
como alternativa a la eliminación de los residuos peligrosos.
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