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no
encuentra usuarios para unos caudales de agua excedentaria y, a
Cataluña que contaría con un aporte de agua sin contar
con la del Ebro, que podría quedar disponible para otras
necesidades.
El
Ródano nace en los Alpes, su cuenca es de aproximadamente
97.000 km2 y tiene una longitud de 812 kilómetros de largo,
un caudal específico de mas de 18 l/skm2, desembocando en
la región de la Camarga con un caudal de 1.700 m3/s, o sea,
más de 50 Km3/año. Suministra agua a unos 335.000
has de regadío y, además del abastecimiento a poblaciones,
se emplea para la producción de energía y la navegación.
En
1955 se creó, a iniciativa del estado Francés, la
Sociedad del Bajo Ródano-Languedoc BRL, destinada a la gestión
de los recursos hídricos de la zona, contando con una concesión
por 80 años para extraer del Ródano 75 m3/seg. (2,36
Km3 por año), de la cual, jamás se ha llegado a emplear
más de la cuarta parte, lo que supone una cantidad ingente
de agua que acaba desembocando en el mar. Por ello, en el año
1994, mientras en España se estaba discutiendo el anteproyecto
del PHN, comienza a idearse
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Cuenca
del río Ródano
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en
BRL el proyecto de suministrar agua desde este río al área
de Barcelona.
A
partir de este punto, los contactos entre entidades se suceden;
en el año 1995,
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BRL
y la Junta d'Aigües de la Generalitat desarrollan un estudio
previo basado en la oferta del primero y la demanda del segundo.
Posteriormente, ya en 1997, el Consejo del Estado Francés
considera el proyecto como de utilidad pública apoyándose
en una cláusula del tratado de Roma acerca de las grandes
redes europeas, se crea un comité científico de 18
miembros y una sociedad para la promoción del trasvase, en
1.998 el parlamento europeo considera el proyecto positivo, en 1.999
se trató en el coloquio de la UNESCO de París sobre
los grandes trasvases en el mundo y, por último, en el 2.001,
se presentó el proyecto ante al Comisión de Medio
Ambiente del Senado Español, donde, su desarrollo quedó
en manos de la aprobación del PHN, si este incluía
el proyecto, cosa que, como todos sabemos, no sucedió.
La
opción técnica para desarrollar el proyecto cuenta
con tomar las aguas de un canal existente cerca de Arlés,
conducirlas hasta Montpelier por el canal de Philippe Lamour y,
desde Montpelier mediante conducciones enterradas que reducen impactos
medioambientales, evitan evaporación y contaminación
de los caudales transportados, a través del
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