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La Directiva del Consejo Europeo 91/271 sobre tratamiento de aguas
residuales urbanas establece la obligatoriedad de disponer de sistemas
colectores para estas aguas así como de un tratamiento de
depuración de las mismas antes de ser vertidas al mar o ríos.
Como
es bien sabido, los procesos de depuración de aguas residuales
urbanas consisten en tratamientos físico-químicos
destinados a retirar del caudal de agua la fracción contaminante,
principalmente formada por una alta concentración de materia
orgánica. De este proceso resultan dos efluentes principales;
el agua depurada, eliminada por vertido directo y, el fango que,
tras su fermentación y desecación, produce un lodo
que admite varios tratamientos; el más acorde con las exigencias
medioambientales de reciclaje y valorización de residuos
es el compostaje, y posterior empleo como fertilizante vegetal o
enmienda de suelos degradados, aunque también existe la posibilidad
de vertido o incineración.
Para
obtener un producto final apto en la agricultura, uno de los pasos
a seguir en las depuradoras es la estabilización del
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fango.
Este es un proceso biológico, anaerobio o aerobio; en ausencia
o presencia de oxígeno, que tiene por objetivo la oxidación
de la materia orgánica celular contenida en los lodos.
En
la línea de aguas de una depuradora convencional existe un
tratamiento biológico en el que la materia orgánica
contenida en el agua a depurar es degradada por colonias de bacterias,
convirtiendo esta en fangos que son recogidos y conducidos a su
línea de tratamiento, en la que serán estas bacterias,
contenidas en los fangos, las que deberán de ser eliminadas
mediante procesos de estabilización.
La
estabilización aerobia de los fangos se consigue mediante
la inyección de oxígeno en el interior de digestores
abiertos, mientras que la anaerobia se consigue aportando calor
a un digestor cerrado. En el primer caso el proceso es más
sencillo y, a pesar de suponer un mayor coste energético
en la aireación, se obtiene un producto final de menor olor,
con menor DBO del sobrenadante y menor concentración de sólidos
volátiles con menores tiempos de retención, además
se eliminan prácticamente los
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Planta
depuradora
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olores,
pero, por el contrario, el fango obtenido se deshidrata peor.
Debido
principalmente al coste económico que supone la aireación,
el proceso de estabilización aerobia se emplea en aquellos
casos en los que la carga orgánica es baja, en los que el
efluente es pequeño o en fangos mixtos, de tal modo que la
necesidad de oxígeno sea pequeña y, por lo tanto,
se reducirán los costes de explotación y de inversión
en los digestores. En la actualidad, en España sólo
se utiliza en poblaciones de 40.000 a 50.000 habitantes. En zonas
de
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