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  Edición junio 2002 - Publicación mensual del portal ambientum.com Versión para imprimir   Versión para imprimir
  Presencia de palomas en las ciudades

Las palomas domésticas son originarias de África, Asia, Europa, y el Oriente Medio. Originalmente silvestres, fueron domesticadas por el hombre, primero como alimento y posteriormente como mensajeras, de carreras o simplemente por afición. Escapadas de palomares o, simplemente abandonadas, algunas de estas palomas establecieron poblaciones en las ciudades y pueblos, formando bandadas de palomas que, en muchas poblaciones suponen auténticas invasiones o plagas que desplazan a otras aves autóctonas, transmiten enfermedades y ensucian edificios, plazas y calles.

Estas aves son de tamaño mediano, cabeza pequeña, cuello corto, con plumas grandes y rígidas, de coloración poco destacada. De hábitos monógamos, anida un mínimo de dos veces al año, naciendo una o dos crías.

Se alimenta a base de granos, semillas, pequeños frutos y restos de comida y basuras, consumiendo alrededor de 500 gramos de comida a la semana. La digestión la realizan de forma rápida y, al carecer de vejiga, están continuamente deponiendo excrementos, tanto apoyadas

en el suelo como en vuelo. En estado salvaje llegan a vivir hasta 15 años o más, pero en el ámbito urbano apenas superan los 5 años de vida.

Aunque pueden pasar sin comida durante dos o tres días, es indispensable la toma de agua, que utilizan tanto para beber como para lavarse. Por ello, la presencia continua de palomas en las fuentes de cualquier ciudad.

Habitualmente, las palomas se desplazan y congregan en grupos de hasta varios cientos de individuos, formados al 50% por machos y hembras, mostrando preferencia para posarse por los edificios suficientemente grandes y con cornisas y formas singulares, tales como fachadas con adornos característicos, catedrales, iglesias, y monumentos varios.

No construyen nidos, pero si elaboran unas plataformas muy básicas mediante restos de hierbas y ramas que emplean para nidificar. Alrededor de estos "nidos" proliferan gérmenes, bacterias y parásitos tales como chinches, pulgas, garrapatas, ácaros, etc. por la acumulación de excrementos alrededor del mismo.

La presencia de palomas en las ciudades, en principio, no tiene que se problemática, incluso alegran ciertas plazas y calles con su presencia. Ahora bien cuando las poblaciones comienzan a presentar incrementos importantes y se producen acumulaciones o plagas, la cosa cambia. En estos casos, son dos los principales problemas que presentan; la transmisión de enfermedades y la suciedad por excrementos.

Bandada de palomas urbanas.

Según estudios médicos recientes, dependiendo de las condiciones higiénicas y medioambientales, es posible, en mayor o menor medida, la transmisión al hombre por parte de estas aves de las siguientes enfermedades:

  Suelo y Residuos
  Páginas 1, 2 y 3 
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