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Las palomas domésticas son originarias de África, Asia, Europa,
y el Oriente Medio. Originalmente silvestres, fueron domesticadas
por el hombre, primero como alimento y posteriormente como mensajeras,
de carreras o simplemente por afición. Escapadas de palomares o,
simplemente abandonadas, algunas de estas palomas establecieron
poblaciones en las ciudades y pueblos, formando bandadas de palomas
que, en muchas poblaciones suponen auténticas invasiones o plagas
que desplazan a otras aves autóctonas, transmiten enfermedades y
ensucian edificios, plazas y calles.
Estas aves son de tamaño mediano, cabeza pequeña, cuello corto,
con plumas grandes y rígidas, de coloración poco destacada. De hábitos
monógamos, anida un mínimo de dos veces al año, naciendo una o dos
crías.
Se alimenta a base de granos, semillas, pequeños frutos y restos
de comida y basuras, consumiendo alrededor de 500 gramos de comida
a la semana. La digestión la realizan de forma rápida y, al carecer
de vejiga, están continuamente deponiendo excrementos, tanto apoyadas
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en
el suelo como en vuelo. En estado salvaje llegan a vivir hasta 15
años o más, pero en el ámbito urbano apenas superan los 5 años de
vida.
Aunque pueden pasar sin comida durante dos o tres días, es indispensable
la toma de agua, que utilizan tanto para beber como para lavarse.
Por ello, la presencia continua de palomas en las fuentes de cualquier
ciudad.
Habitualmente, las palomas se desplazan y congregan en grupos de
hasta varios cientos de individuos, formados al 50% por machos y
hembras, mostrando preferencia para posarse por los edificios suficientemente
grandes y con cornisas y formas singulares, tales como fachadas
con adornos característicos, catedrales, iglesias, y monumentos
varios.
No construyen nidos, pero si elaboran unas plataformas muy básicas
mediante restos de hierbas y ramas que emplean para nidificar. Alrededor
de estos "nidos" proliferan gérmenes, bacterias y parásitos tales
como chinches, pulgas, garrapatas, ácaros, etc. por la acumulación
de excrementos alrededor del mismo.
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La
presencia de palomas en las ciudades, en principio, no tiene que
se problemática, incluso alegran ciertas plazas y calles con su
presencia. Ahora bien cuando las poblaciones comienzan a presentar
incrementos importantes y se producen acumulaciones o plagas, la
cosa cambia. En estos casos, son dos los principales problemas que
presentan; la transmisión de enfermedades y la suciedad por excrementos.
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Bandada
de palomas urbanas.
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Según
estudios médicos recientes, dependiendo de las condiciones higiénicas
y medioambientales, es posible, en mayor o menor medida, la transmisión
al hombre por parte de estas aves de las siguientes enfermedades:
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