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Hace unos meses apareció en la sociedad un grave problema sanitario
que está afectando directamente a la salud del hombre; el conocido
mal de las vacas locas, técnicamente denominado Encefalitis Espongiforme
Bovina EBB, cuya versión humana se conoce por el mal de "Creutzfelst-Jacob".
Esta enfermedad fue reconocida por primera vez en 1995, y más de
35 personas han muerto por ella únicamente en Gran Bretaña. Posteriormente
se expandió a multitud de países; Bélgica, Holanda, Francia, Dinamarca,
España, Portugal, Liechtenstein, Luxemburgo, Suiza, y a otros muchos,
sobre todo en Sudamérica y África, donde han realizado importaciones
de animales. La causa de este mal radica en el empleo de harinas
cárnicas para la alimentación del ganado bovino, provocando esta
enfermedad degenerativa cerebral en vacas de 4 y 5 años de edad,
en forma de incoordinación motora, ataxia o inestabilidad, y apatía
en el animal, produciendo la muerte del individuo antes de seis
meses.
La EEB parece ser causada por la presencia de priones anormales
procedentes piensos enriquecidos con
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harinas de carne y huesos de ovejas. Los priones son proteínas de
la superficie de células nerviosas que poseen la capacidad de infectar
a otras células, es decir, que tienen capacidad de reproducirse
al igual que las bacterias y virus que producen las enfermedades
infecciosas habituales. En las células normales existen estos priones
normales, pero al cambiar su estructura por mutación de los genes
ó por la influencia de priones de otro origen se transforman en
priones con capacidad de producir diferentes enfermedades cerebrales.
Los priones son muy resistentes a diferentes medios, por ello pueden
penetrar vía digestiva a pesar de la acidez y condiciones adversas.
El problema derivado en consecuencia atañe a ganaderos, mataderos,
industria paralela y, por supuesto, consumidores. La solución radica
en la prohibición total del empleo de las harinas de origen animal
para alimentar a las cabañas, incluidos los cerdos, aves y peces,
durante seis meses, así como la obligada retirada y destrucción
de millones de vacas para el consumo, de los despojos de animales
destinados a consumo y de las harinas almacenadas.
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Este
problema supondrá a las arcas de la Unión Europea unos 4.500 millones
de euros invertidos en la detección de la enfermedad, intervención
pública de excedentes, dispositivos para la matanza, la destrucción
de animales, subvención a la exportación, etc.
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EEB
"mal de las vacas locas"
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La Unión Europea estableció la prohibición en 1994 del uso de harinas
extraídas de rumiantes y, en diciembre de 2000 del uso de las harinas
procedentes de ganado no rumiante : porcino y aves, para alimentación
animal.
La situación legal actual está basada en la Decisión de la Comisión
Europea 2000/418/CE, trasladada a la legislación
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