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En el año 2000 se superó la cifra de un millón de vehículos nuevos
incorporados al parque automovilístico, situando el número de vehículos,
entre turismos, camiones, autobuses y vehículos industriales y agrícolas,
por encima de los 21 millones de unidades.
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Las
baterías suelen reemplazarse cada tres años
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Esta
situación implica, como es lógico, un aumento de residuos en forma
de vehículos fuera de uso una vez que sean dados de baja por su
dueño, así como componentes usados de estos, como es el caso de
las baterías. Este es un
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elemento
indispensable para el automóvil, con una vida útil variable entre
3 y 5 años aproximadamente, según el uso y la calidad de la misma,
lo cual implica el desecho de varios millones de unidades al año.
Las
baterías son reciclables y utilizadas como materia prima para la
obtención de plomo en la industria metalurgia secundaria. Se compone
por una carcasa de polipropileno, las placas de plomo, el electrolito
sulfuroso y las bornas. La carcasa, fabricada en polipropileno,
precisa ser limpiada, fundida y moldeada otra vez. Las placas de
plomo, una vez fundidas y moldeadas vuelven a ser útiles. Por último,
tanto el ácido como las bornas serán eliminados. De esto resulta
que llega a aprovecharse el 90% de una batería usada.
En la actualidad todos los vehículos llevan instaladas baterías
de plomo para su arranque, incluso el futuro vehículo eléctrico
irá dotado de acumuladores de Plomo.
La recién publicada directiva sobre vehículos fuera de uso, 2000/53/CE,
entre cuyos principales objetivos se encuentra
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promover
el reciclaje y valorización de los V.F.U., supone un cambio en la
gestión de los principales sectores afectados que son los fabricantes
y los recicladores. Entre otras, las primeras consecuencias supondrán
la transformación de los desguaces antes del 2007.
Actualmente el porcentaje de recuperación de materiales que forman
el vehículo es de un 75%. Se pretende que con la nueva legislación
éste porcentaje aumente en el 2006 al menos en un 85%. Para ello
el dueño del vehículo deberá dejar el vehículo en los centros autorizados
de recepción y recuperación, CARD, de una manera gratuita.
El
CARD funciona como una cadena de desamblaje de piezas. Primero se
extraen todos los líquidos lubricantes, combustible, refrigerantes,
etc., la batería y los neumáticos.
A continuación, se retiran piezas que puedan ser aprovechadas en
el mercado de segunda mano como piezas del motor, faros, espejos,
etc.
Los
vidrios, plásticos especiales, gomas, etc., también se retiran para
su posible
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