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  Edición marzo 2002 - Publicación mensual del portal ambientum.com Versión para imprimir   Versión para imprimir
  Botellona en las calles

Hace unos años diez apareció en la mayoría de las ciudades y poblaciones importantes del país el fenómeno de la botellona durante las noches de los fines de semana.

Comenzó esta práctica con la costumbre de reunirse a la puerta de determinados locales y bares nocturnos de los que se extraían los vasos a la calle. Esto, unido al alto precio de las consumiciones en algunos locales, fomentó la aparición de botellonas en los lugares más insospechados; plazas, descampados, jardines, aparcamientos, etc.

Lo que antaño surgió como una manera sencilla de entretenimiento se ha convertido hoy en un problema social importante, de difícil solución, sobre todo para aquel que lo padece.

La botellona la realiza un grupo de amigos comprando en cualquier supermercado unas botellas de alguna bebida alcohólica, botellas de refrescos y hielo. El problema surge de la acumulación de muchos grupos de jóvenes de juerga en el mismo sitio; rápidamente aparecen las borracheras y, con ellas los orines, vómitos, griteríos,

Grupo de jóvenes en botellona

altercados, destrozos en el mobiliario urbano, residuos por doquier, etc.

Esta situación está generando hoy en día un debate social encaminado a su solución.

Algunos ayuntamientos que han optado por crear actividades de tipo lúdico, deportivo y/o cultural nocturnas para mantener a la gente ocupada fuera de las calles y lejos del alcohol, otros simplemente lo han prohibido, aunque con escaso éxito, mientras que otros

plantean lugares acondicionados, botellodromos, apartados de los núcleos residenciales, con todos los servicios necesarios presentes.

Las soluciones son variadas, pero frente a restricciones en los horarios de los locales y la aplicación de los reglamentos municipales en lo que respecta al abandono de residuos y orinar en la vía pública, así como beber alcohol en la misma, la rápida movilidad de estos grupos de jóvenes, buscando nuevas zonas de moda, multiplican el problema.

Mientras tanto, muchas plazas, calles, etc. de nuestras ciudades amanecen los sábados y domingos, así como algunos días entre semana, llenos de basura esparcida por doquier, olores a orines, vómitos repartidos por las esquinas, etc. Frente a esta situación, los ayuntamientos, a través de los respectivos servicios de limpieza viaria deben retirar todos los residuos y dejar la zona en cuestión limpia en el menor intervalo de tiempo para comenzar de nuevo la actividad diaria.

En el caso, por ejemplo, de Granada, la 'movida' nocturna cuesta a las arcas municipales

  Suelo y Residuos
  Páginas 1, 2 y 3  
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